sábado, 25 de octubre de 2014

Guadix y el Cáliz de Aire...¡no, no es un libro de Harry Potter..!

   Una de las ciudades más interesante de la provincia de Granada es la ciudad de Guadix, un municipio donde me gusta detenerme por todo lo que ofrece , que es mucho y diferente.

   Sin duda, su reclamo estrella son las cuevas trogloditas escavadas en arcilla...



   ¿No me digan queda molón eso de poder vivir en plan hobbit con todo tipo de comodidades en una "apartacueva"?

   Sin embargo hoy no les voy a hablar de las cuevas, sino de una curiosa leyenda, y para ello debemos acercarnos al Guadix histórico y más concretamente a su Catedral.



   Pues bien, esta Catedral esta situada en el mismo lugar de la antigua Mezquita Mayor de la ciudad cuando fue tomada por los cristianos en 1492, algo que era habitual en aquella época. Por su parte, la Mezquita Mayor se construyó encima de una todavía más antigua Iglesia hispano-visigoda que existió en este lugar y que según dice fue la cuna de la primera diócesis fundada en la Península Ibérica.

  

   Antes de seguir una mención importante, la historia que ahora podrán leer de forma resumida, es una obra del señor José Manuel Fernández Martín quién colabora desde hace tiempo con el diario IDEAL de Granada, Almería y Jaén donde semanalmente publican alguna de sus leyendas basadas en la tradición de los pueblos de estas provincias. Además, para los apasionados a las leyendas, también ha publicado tres libros hasta la fecha titulados "La Leyenda de Nuestros Pueblos" (Parte I, II y III).

   Ahora sí, cuenta la leyenda que estando una anciana morisca pidiendo limosna en la Puerta de Santiago de la Catedral....que es esta de aquí..



...tuvo la mala suerte de pedir limosna a la mujer de un poderoso caballero que salía del templo. El caballero ofendido arreo dos o tres bastonazos a la cara de la anciana que retrocedió dolorida y con el labio partido en dos mientras maldecía al caballero. Sin embargo el orgulloso caballero, que pertenecía a la cúpula del Santo Oficio no dio por zanjado el asunto y ante el comentario de la anciana ordenó a su criado avisar a la justicia.

   Toda la escena fue observada por el campanero de la Catedral que temiendo por la suerte de la desafortunada anciana comentó al caballero que en realidad todo el asunto no era para tanto y que sólo era una vieja morisca pobre y enferma que no hacía daño a nadie. Pero el caballero, lejos de sentir la más mínima piedad ordenó a la justicia, quienes acababan de llegar, llevar a la anciana a las mazmorras acusada de brujería y de paso al campanero arrestarle en la Torre del Campanario hasta que el Santo Oficio decidiera si era un traidor partidario de moriscos sublevados.

   Cuando ya se llevaban a la anciana, está, sabedora de que moriría pronto en las mazmorras, lanzó una profecía y predijo que en el ocaso del tercer día el poder de un príncipe atravesaría las oscuras entrañas del caballero y dos ángeles siniestro le mostrarían dos cálices de aire que se llenarían del alma maldita del caballero y le mostraría el infierno donde pagaría por sus pecados toda la eternidad.

  Aquellas palabras aterrorizaron al poderoso caballero y durante los siguientes días fue presa de los nervios. Su mujer entonces le dijo que si en el momento de la maldición estaba en suelo sagrado esta no le alcanzaría, cosa que tranquilizó a su marido, además la anciana ya había fallecido víctima de los interrogatorios de los inquisidores, algo que también alegró al caballero.

  Así pues, al termino del tercer día el caballero estaba rezando en la Catedral a San Torcuato cuando de repente una figura encapuchada surgió de la nada y en un rápido movimiento tapó la boca del caballero y le asestó varias puñaladas mientras le decía al oído: "He cumplido el mandato de mi príncipe Aben-Humeya.....eres la peste para los de nuestra raza".

  Herido de muerte, el caballero se arrastró por la Catedral buscando una salida para pedir ayuda, pero cuando atravesó la Puerta de Santiago cayó sin fuerzas mirando al cielo y su ultima visión fue la de los dos ángeles siniestros y los dos cálices de aire, cumpliéndose de este modo todo lo que dijo la anciana punto por punto.

   Como es natural, se formó un gran revuelto por la muerte del poderoso caballero y aunque las sospechas recayeron en el campanero, los guardas de torre le exculparon porque nadie había entrado o salido de su habitación.

   Lo que no sabían los soldados es que la escalera que sube a los aposento de campanero, a pesar de ser única, está diseñada para que el sube y el que baje nunca se crucen por lo que el campanero podía bajar sin ser visto......además tampoco sabían que el primo del campanero era el príncipe Abed Humeya que le había regalado a este una daga, que usó en el crimen.

   Hoy en día pueden ver todos los elementos de esta leyenda.... la daga, por ejemplo, la pueden encontrar en el Ayuntamiento de Guadix...

 Esta foto me la cedido amablemente el autor de la leyenda, el señor José Manuel Fernández Martín.

 Respecto a qué pasa con los ángeles siniestros que vio el caballero en la Puerta de Santiago....pues aquí los tienen..

                      Esta foto me la cedido amablemente el autor de la leyenda, el señor José Manuel Fernández Martín.

...serían esas Gárgolas que miran hacia el suelo en la puerta...Pero, ¿y qué pasa con los cálices de aire?....pues...



   Curioso ¿no?, espero que les haya gustado esta leyenda tanto como a mí.

   Sólo me resta agradecer al señor José Manuel Fernández Martín el permitirme compartir esta fantástica historia con ustedes, así como cederme algunas fotos para completar la leyenda a nivel visual, sin duda merece la pena y mucho leer sus libros. Muchas gracias maestro.

   Un saludo, nos vemos.

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1 comentario:

  1. Me ha encantado la historia... Mi abuelo era ,torcuato Baena el campanero de la catedral de Guadix

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