viernes, 4 de agosto de 2017

[Nuevo Post]:Ruta de 1 día por las Curiosidades y Secretos de Varsovia (Parte 1/2)

   Bueno pues después de un largo paréntesis vuelvo de nuevo a retomar la actividad en el blog al que he tenido abandonado desde principios de año. El motivo de mi ausencia durante estos últimos meses ha sido principalmente la falta de tiempo por culpa de un Mba que estaba haciendo y que requería de toda mi atención (amén de los dos trabajos que tengo y la familia of course). Por suerte el máster ya se ha acabado, con éxito menos mal, y ahora tengo mucho que recuperar, así que vamos directo a lo que os interesa, una ruta por las curiosidades del casco antiguo de la ciudad polaca de Varsovia.

  Sin embargo, a pesar del poco tiempo que he tenido sí que encontré un hueco para realizar un viaje relámpago a la capital polaca para visitar a unos amigos. Cuando os digo viaje relámpago es que realmente fue un viaje exprés de tan sólo 8 horas, pero eso sí, muy bien aprovechadas.

   Obviamente en menos de un día no se puede conocer una ciudad ni de broma, y menos la que es la más grande de Polonia, por eso tuve que centrarme en el que es su principal atractivo, su Casco Antiguo, y la primera curiosidad que os contaré es que eso de "antiguo" le queda algo grande ya que su centro histórico apenas tiene 64 años....el motivo de esto es porque el original fue completamente arrasado por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

   A pesar de eso, la reconstrucción que realizó el pueblo polaco fue tan impresionante que en 1980 todo el conjunto fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco al considerarlo "un ejemplo único de reconstrucción del patrimonio arquitectónico histórico de los siglos XIII al XX".

   Por ello, cuando paseen por sus calles y tengan la sensación de estar en un decorado de un parque Disney, no deben olvidar que lo que están viendo es el fruto del titánico esfuerzo de un pueblo que no sólo sufrió lo peor de la peor guerra de la humanidad, sino que además, una vez terminado el conflicto bélico fueron fritos a impuestos para lograr el renacer de una ciudad que ya nunca volvería a ser la misma.

   Pues nada, después de esta pequeña introducción comencemos la visita en la Plaza del Castillo para conocer a un personaje clave en la historia no sólo de Varsovia, sino de todo el país, el rey Segismundo III.

   Es posible que en algún lado lean que la columna donde está el rey Segismundo III es del 1644 pero lo cierto es que las tropas alemanas la derribaron y lo que vemos hoy en día es una reconstrucción. Por cierto, según la leyenda si algún día se cayera la espada al suelo eso supondría que se avecina una gran catástrofe a la ciudad...y dado que Varsovia sabe muy bien lo que es una gran catástrofe estoy seguro que la espada esta bien "pegada" a la mano del rey.

   Pues bien, Segismundo III era hijo de una princesa polaca y un rey sueco, así que en principio su futuro estaba bastante garantizado. El problema que tenía es que mientras que en Suecia la corona se heredaba, en Polonia eran los nobles lo que elegían a su rey, pero eso sí, a cambio de riquezas, terrenos y poder, así que resultaba que cada nuevo rey (que normalmente era el hijo del anterior) tenía menos poder y sin embargo los noble tenían cada vez más y más, de hecho hay una frase muy famosa que dice aquello de que "El Rey reina, pero no gobierna", pues bien, resulta que esta frase se la dijo un noble a Seguismundo en el Parlamento.

   Y hablando del Parlamento, en aquella época este estaba situado en un imponente edificio de esta misma plaza, pero hoy en día a este edificio se le conoce con otro nombre, el Castillo Real de Varsovia.

   Esta mole roja de ladrillo, con su torre del reloj (un símbolo del país) fue la residencia oficial de los reyes Polacos hasta 1795 y hoy en día es la sede de la Fundación Polaca de Historia y Cultura que ha acondicionado parte del castillo como un museo (precio entrada).

   Por si lo dudaban este Castillo tuvo que ser reconstruido en los años 70-80 ya que fue bombardeado por los alemanes en el 1939 y definitivamente arrasado en el 1944. Pero no piense que sólo los alemanes la tomaron con este edificio, a mediados del siglo XVII fueron los suecos los que lo destruyeron previamente...parece que esta gafado.

   Sea como sea, cuando se dispusieron a reconstruirlo la última vez, pensaron que ya que estaban se podía hacer un homenaje a los diferentes estilos por los que atravesó el Castillo original, así que si se asoman a su patio interior...

   ...podrán contemplar una mezcolanza de fachadas que a mí personalmente no me termina de convencer.

   Otra curiosidad del Castillo la podrán encontrar en la entrada principal, si se acercan podrán ver una placa escrita en polaco, lengua fácil allá done las haya...

   Lo que sí se entiende son las fechas y es que el 3 de mayo de 1791 se aprobó aquí la que sería la Constitución más antigua de Europa y segunda del mundo después de la de EEUU. Y aunque no fuera un acto de generosidad por parte del Rey y los nobles respecto al pueblo, sino más bien un desesperado intento de lograr la unión del país ante una inminente guerra que amenazaba con hacer desaparecer todo el país, al menos si supuso un avance enorme hacia las actuales democracias.

   Dejando ya el Castillo, un poco más adelante por la calle Jezuicka Kanonia encontrarán una campana en el suelo de una pequeña placita donde vivieron unos monjes canónigo en el siglo XVII. Esta Campana de Kanonia que está, ohh sorpresa, reconstruida con cachitos pegados, esconde una curiosa leyenda, y es que si la rodeas tres veces atraerás la buena suerte. Pero claro, hay que complicar un poco el tema, así que para tener suerte de verdad hay que rodear la campana tres veces sin dejar de tocarla y a la pata coja...

   Me pregunto cuántos esguinces de tobillo habrá causado ya la campana....

   En esta plaza hay otra cosa que llama la atención, fijaos en la siguiente foto..

   ¿Se han dado cuenta en el ancho de la fachada de esa casa? es más "fina" que un pedo en casa de los suegros....pero ¿por qué alguien se construiría una casa que no le permite estar gordo?...pues como casi todo en la vida, por pasta.

   Resultaba que antiguamente existió un impuesto en la ciudad que gravaba a los ciudadanos según el ancho de las fachada de sus casas. Así las cosas, el avispado dueño se construyó su casa con forma de embudo y de este modo podía ahorrarse un dineral al tener una entrada tan reducida.

   De hecho, si siguen caminando por la calle Kanonia y giran a la derecha por el callejón Dawna, llegarán a un mirador donde podrán ver esto...

   Esa casas con columnas es la parte trasera de nuestra casa "fina", y es que el impuesto se pagaba sólo por los metros de la entrada principal...."genios y figuras".

   Bueno ya que están aquí, echen un vistazo al Vístula a su paso por la ciudad y al barrio de Praga situado justo en la otra orilla. Por cierto, aunque no pude visitarlo me aconsejaron que no fuese en horario nocturno...por lo visto algunos de sus paisanos le dan al vodka desde bien temprano y cuando llega la tarde pues claro, la pueden liar parda.

   En la otra orilla también pueden ver la playa de Varsovia, un lugar para relajarse, hacer deporte, barbacoas y darse un chapuzón en verano...o en invierno dependiendo del nivel de alcohol en sangre ya que es el único sitio de la ciudad donde se permite beber en la calle. Además se trata de una orilla salvaje, es decir, que dejan crecer la naturaleza a su aire. Pero si hay algo que llama la atención, al menos para los futboleros es esto...


   ...el Estadio Nacional de Varsovia, el estadio de fútbol más grande de Polonia. Aquí se disputaron algunos partidos de la Eurocopa 2012 que tan buenos recuerdos trae a España. Como curiosidades os diré que el estadio usa los colores rojo y blanco de la bandera polaca y que su forma es la de una cesta de mimbre, todo un arte en el país.

   Si seguimos ahora paseando por la calle Celna llegaremos a la parte más conocida de Varsovia, su Plaza del Mercado del centro histórico. Esta plaza nació cuando se creo la ciudad a finales del siglo XIII y es el corazón de la ciudad vieja.

    Con sus artistas, restaurantes, cafeterías y el centro de información turísticas es sin dudad el reclamo más importante de la ciudad, pero si hay algo que destaca sobre todo lo demás, es su famosa Sirena (quien por cierto dicen que es la hermana de la famosa Sirenita de Copenhague).

  Cuenta la leyenda que cierto día estaba una Sirena viajando por el río y le gustó tanto esta zona que decidió quedarse a vivir aquí. Ocurrió entonces que los pescadores del lugar vieron como sus capturas empezaron a menguar, pues alguien o algo abría las redes y liberaba a las capturas, así que enfadados decidieron encontrar al culpable para hacérselo pagar.

   Sin embargo, cuando escucharon la dulce voz de la Sirena, los pescadores se enamoraron y decidieron perdonarla a cambio de que les cantara todas las tardes.

   Por desgracia, un día un rico comerciante que pasaba por allí también la escucho cantar y decidió capturarla para ganar dinero con sus cantos. Con engaños la encerró en un cobertizo, y todavía estaría allí si no fuese porque el hijo de un pescador la oyó llorar y la liberó al amparo de la noche con ayuda de unos amigos. En señal de gratitud la Sirena prometió que siempre que la necesitaran allí estaría ella para proteger la ciudad...
 
 ...y por su parte la ciudad la inmortalizó en una escultura con una espada y un escudo.

   Hoy en día es el principal símbolo de Varsovia

   Incluso hay quien dice que fue la propia Sirena quien puso nombre a la ciudad ya que algunos cuentan que ella se llamaba Sawa (en español Sovia), y el hijo del pescador que la rescató se llamaba Wars (en español Vars). Si juntamos ambos nombres tenemos Warszawa, el nombre polaco de Varsovia.

   Claro que esto de Vars y Sovia da mucho juego, por ejemplo existe otra leyenda que afirma que en realidad eran los nombres de una pareja de pobres pescadores que vivían en la orilla del río. Cierto día, un príncipe que había salido de caza se perdió y anduvo deambulando muchas horas sólo por el bosque hasta que llegó a la cabaña de Vars y Sovia quienes le acogieron y le alimentaron sin saber que en realidad era el señor de todas esas tierras. A la mañana siguiente el príncipe estaba tan agradecido que puso el nombre de esos pescadores a todas esas tierras para que nadie olvidara nunca su bondad.

   Existen más leyendas por el estilo, pero a mí la que más me gusta es la de la Sirena, eso sí, por ponerla un sólo un pequeño PERO..sí prometió defender la ciudad...¿dónde estaba en 1944 cuando los alemanes literalmente la destruyeron? seguramente de vacaciones porque fijaos como quedó la plaza..



  Si comparan ambas fotos pueden ver la increíble labor de reconstrucción que se llevó a cabo y porqué es Patrimonio de la Humanidad.

   La reconstrucción la pagaron los polacos a base de impuestos, es decir, que encima de cornudos apaleados, y para colmo se decidió que para dar un aspecto de viejo al centro histórico, en la reconstrucción se usaría piedras antiguas. En la medida de lo posible usaron las que se podían aprovechar de los escombros, pero como no había suficiente decidieron demoler algunos edificios históricos de poblaciones cercanas para usar ese material en la nueva Varsovia....¿qué os parece la idea?...pues imaginaos la cara que se le quedaría a los habitantes de esos pueblos que vieron como lo que no destruyó la guerra lo hizo el nuevo gobierno comunista.

   Hoy en día si pasean por las calles del centro histórico verán muchas casas con piedras y rocas incrustadas  en sus fachadas de forma un tanto aleatoria, testimonios de su pasado.

  Pero antes de dejar la Plaza del Mercado quiero que busquen a otro habitante mítico de Varsovia, el Basilisco.

   Cuenta la leyenda que un terrible monstruo vivía en los sótanos de los edificio de la ciudad protegiendo un gran tesoro y convirtiendo en piedra con su terrible mirada a todo aquel que osara buscarlo en las entrañas de los edificios.  Cierto día un sastre se enfrentó a el monstruo con un espejo y al verse reflejado en el mismo el basilisco este se transformó en piedra.

   La leyenda es del siglo XVI, pero lo cierto es que es un calco del mito de Medusa y Perseo para que nos vamos a engañar. En fin os dejo una foto del terrible Basilisco...no le miréis directamente a los ojos por si las moscas...


 ...¿a que habéis mirado? jajaja.

Ahora sí, salgamos de la Plaza del Mercado por la parte norte, sigamos paseando por la calle de toda la vida llamada Nowomiejska y en breve llegaran a la muralla roja reconstruida que rodea el centro histórico de Varsovia.

   La original comenzó a construirse en el siglo XIV y terminó de completarse en la segunda mitad del siglo XVI y precisamente la parte más antigua de la misma es la que pueden ver en esta zona, la Barbacana.

   La barbacana, aunque suene a canción de Jordi Dann, era una mole de ladrillo del 1548 que en aquella época prometía ser lo más de lo más en cuestiones defensivas. De hecho tenía un diseño curvo y corto para que en caso de ataque los enemigos no pudieran usar un ariete para romper la puerta y entrar en la ciudad, amen de gruesos y altos muros inexpugnables...

Vista interior

Vista exterior

   Hasta aquí todo bien, el problema fue cuando llegó la invasión sueca en el 1656 (sí, eso de haber compartido un rey "sorprendentemente" no hizo amigos a ambos países).

    Veréis, cuando los suecos se encontraron delante de la barbacana dijeron: "ostras que chungo lo tenemos, hemos perdido la guerra, será mejor volver a Suecia"...pero entonces el listillo del grupo dijo: "Ehh un momento, a lo mejor digo una tontería pero ¿qué os parece si entramos por alguna otra de las puertas de la ciudad?"....y es que sólo habían construido una barbacana pero había muchas otras entradas...por lo que así fue como los varsovianos perdieron su propia cuidad.

   Pero no piensen que la barbacana  fue una inutilidad total ya que cuando los polacos volvieron con ganas de recuperar lo que era suyo, decidieron entrar a la ciudad....y aquí esta lo bueno....por la barbacana¡¡¡ con dos narices si señor.

  Por resumir un poco, la barbacana sólo rechazó un ataque en toda su historia y fue a los mismo que la construyeron, supongo que la expresión "Es polaco el que no bote" es aplicable a esta historia.

  Eso sí, si alguien piensa que los polacos son algo cortitos, esperen a conocer a nuestra siguiente protagonista, pero eso ya será en la segunda parte de la ruta...

Pozegnanie¡¡¡





 

 



domingo, 19 de febrero de 2017

La Roque-Gageac, un pueblo francés colgado en un acantilado.

   La Roque-Gageac es tan antiguo como misterioso... con estas palabras se define en la Wikipedia a este precioso pueblo de la Aquitania francesa situado entre el río Dordoña y un acantilado por donde parece querer escalar la villa. Y la verdad es que no se queda corta la introducción...pero si no creen, sigan leyendo..


   Y es que este pueblo hunde sus raíces en la prehistoria, en realidad toda la zona es un verdadero paraíso para los paleontólogos y arqueólogos, de hecho muy cerquita de aquí esta la famosa cueva de Lascaux que compite con nuestra cueva de Altamira por ser la "capilla sixtina del arte rupestre". En aquella época, las cuevas y los abrigos naturales ofrecían protección a los hombres frente a las bestias y las inclemencias del tiempo por lo que estos acantilado de roca calcárea eran lo más parecido a una metrópoli de aquella lejana época.

   Siglos más tarde, allá por el 849 d.c. fueron los vikingos los que, con sus poderosos barcos, se adentrarón por el Dordoña causando verdadero temor entre los habitantes de la región, quienes no dudaban en refugiarse en el acantilado.

   Hoy en día lo que podemos ver son los restos del siglo XII del sistema defensivo del Chateau del Obispo de Sarlat, sin embargo está prohibido acceder a estas fortificaciones trogloditas situadas a 40 metros de altura ya que es bastante peligroso subir por esas escaleras de madera que no ofrece mucha seguridad.

   Al menos podemos imaginarlos lo difícil que sería para el enemigo intentar doblegar a unos habitantes atrincherados detrás de semejante sistema defensivo que evitó que, al contrario de lo que sucedió con otras localidades vecinas, La Roque-Gageac fuese nunca tomada por los ingleses o los protestantes.

    La visita a La Roque-Gageac no lleva mucho tiempo, es un pueblo realmente pequeño pero cargado de belleza. Como si fuera una tarta de boda está dividido en varios niveles, y es recomendable recorrerlo sin prisa pues habrá que subir algunas escaleras-rampas que otra, aunque nosotros las subimos con un carrito de bebe así que no se asusten demasiado.

   El tercer nivel de esta "tarta" que es La Roque-Gageac sería la fortaleza troglodita a la que no se puede subir, así que empecemos por el primer nivel, la parte baja.

   Pues bien, la parte baja del pueblo que está pegada a un meandro del río Dordoña, un río que ha supuesto durante muchos siglo la principal fuente de ingresos del pueblo. Tanto es así, que cuando el Dordoña, que por lo general tiene poca agua por esta zona, permitía navegar, los locales solían decir que "el río permitía comerciar".

   Pero el oficio de barquero no era un paseo en barco...bueno en este caso sí, pero me refiero a que era realmente duro. De hecho tenían que ser hombres valientes e inteligentes ya que son aguas estrechas, poco profundas y llenas de piedras traicioneras, por lo que era habitual quedarse varado o incluso llegar a destrozar los barcos y perder su valiosa mercancía.

   Para navegar en esas circunstancias se precisaban pues de unos barcos con unas características especiales, pero sobre todo que tuvieran fondo plano para poder navegar con poca agua. A esos barcos se les llama Gabarras y transportaban mercancías como madera, vino, pescado o incluso productos más valiosos como la sal o las preciadas trufas de esta región. Gracias a las Gabarras se desarrollo toda una serie de oficios en el pueblo como carpinteros u hoteleros entre muchos otros.
                                                                (Foto de Stephane Mignon vía Flickr)
 
Sin embargo en 1882 llegó un duro competidor que hizo desaparecer poco a poco las Gabarras.... el ferrocarril.

   Por suerte si vienen a La Roque-Gageac en verano podrán ver Gabarras navegando de nuevo el río, y es que se han convertido en toda una atracción turística que permiten disfrutar de unas vistas privilegiadas de forma cómoda. Obviamente son réplicas de las usadas en el siglo XVIII, pero sirven para hacernos una idea. En esta web, que está en español, pueden reservar su paseo en Gabarra si están interesado, el paseo dura unos 55 minutos y podrán ver 5 de los castillos más bonitos de esta zona desde una posición privilegiada.

   Pero no siempre el Dordoña ha sido sinónimo de bienestar para el pueblo, de hecho en ocasiones ha inspirado terror entre unos vecinos quizás demasiado supersticiosos, por ejemplo con la leyenda del "Coulobre". En la mitología asturiana y cántabra también existen muchas leyendas sobre el "cuélebre" que es un dragón con forma de serpiente y con alas, de tal forma que puede vivir en tierra, en agua e incluso volar.

  Cuenta la leyenda, que cerca de La Roque-Gageac vivía en una cueva un Coulobre tan grande que podía beber agua del Dordoña estando su cola en lo alto del acantilado. Este monstruo tenía atemorizado a la población, sobre todo a los barqueros a quienes apresaba y se llevaba a su guarida para devorarlos.

   Un día los vecinos acudieron al obispo del Perigord San Frontis y este, acompañado por algunos valientes, se dirigió a la cueva del monstruo y, haciendo la señal de la cruz le ordenó que se marchara al océano de donde había venido. Al instante, el dragón soltó un gran quejido se sumergió en el Dordoña y desapareció. Como agradecimiento a su gesta, se construyó una capilla en el acantilado con vistas al río dedicado a San Frontis.

  Pero fuera de las leyendas y supersticiones, si que existe algo del río que inspira verdadero pánico a los vecinos, me estoy refiriendo a cuando se producen las temidas inundaciones. Curiosamente, en una de las casas de la parte baja del pueblo, que está pegada a una tienda de artesanía, podrán ver la marcas de algunas de estas inundaciones.

   A juzgar por las marcas, el record la tiene la inundación de 1866 donde el caudal del río llegó a más de la mitad de la altura de las casa situadas en la parte baja del pueblo.

   Si siguen paseando por la parte baja de la "tarta" en dirección al Chateau de la Malartrie, quizás les llame la atención un pequeño oratorio que hay al final pueblo. Se trata de una virgen con el niño hecha en piedra y protegida con unas rejas. Pues bien, este oratorio lo construyó un cirujano a quien, realizando una travesía por el mar le sorprendió una gran tormenta y, sin saber qué más podía hacer para salvar la vida, se puso a rezar. A su regreso a casa sano y salvo, en agradecimiento ordenó su construcción.

       Si vuelven sobre sus pasos hasta "La Poste", es decir, correos, pueden subir por una especie de "rampa-escalera" hasta el segundo nivel de la tarta. Y lo primero que les va a sorprende es que de repente os encontrareis rodeado de mucha vegetación, esto es debido a que el acantilado al que está pegado el pueblo, actúa como un gran solarium natural orientado al sur, de esta forma guarda la luz y el calor y dota al pueblo de un microclima que ha permitido crear, en este segundo nivel, un verdadero jardín exótico con planta más propias del mediterráneo que de esta zona del país.   



   Entre las planta que podrán ver, las cuales muchas tienen un cartel que te indica el nombre y la procedencia, hay muchos tipos de palmeras, naranjos, plataneras, olivos, laureles, rosas, geranios, y así un largo etc...

   Pero este jardín no es fruto de la casualidad, fue el lugareño Gerard Dorin quien creó y cuidó de este pequeño paraíso hasta su fallecimiento en el año 2014, hoy el pueblo se lo agradece con una placa que lleva su nombre y una bonita frase de H. Miller que viene a decir mas o menos que "sí el paraíso existiese en la tierra, seguramente esta sería la forma que elegiría".

   Junto al jardín está la iglesia Nuestra Señora de la Roque-Gageac. Esta iglesia fue construida en 1330 y un curiosidad de la misma es que si se fijan en el color del techo verán que es distinto al de la mayoría de casas de la villa, se trata de un color más oscuro.

   Eso es porque el techo está hecho con una piedra especial y muy cara llamada "lauze" que son losas de piedra caliza. Esta piedra tienen la característica de que protege muy bien de las inclemencias del tiempo, pero a su vez tiene la desventaja de que pesa muchísimo, hasta 1 tonelada el m2 y esto es lo que explica que este tipo de construcciones con lauze tuviesen un techo tan inclinado, y no por culpa de la nieve o la lluvia que es lo que solemos pensar cuando vemos estos edificios. Con el tiempo los materiales de construcción fueron evolucionando y no necesitaban ser tan puntiagudos los techos, sin embargo por costumbre y estética mantuvieron las formas inclinadas de los edificios primitivos.

   En la parte trasera de la iglesia hay una pequeña fuente que está rodeada de vegetación. Casi oculta entre tanto verde, podrán encontrar esto...

   Una flor de Lis del siglo XVI emblema de los reyes de Francia.

   Si vuelven ahora sobre sus pasos en dirección oeste llegaran a una casa que destaca sobre todas las demás. Esta casa fortificada pertenecía a la familia Tarde, una familia rica como demuestra la torre circular anexa que era símbolo de nobleza y poder en la época y que es la única que hay en el pueblo.

   En esta casa vivió Jean Tarde, un astrónomo, filósofo, arqueólogo, matemático, teólogo e historiador cuyas "crónicas" suponen la mayor fuente de información medieval de La Roque-Gageac. Jean Tarde nació en 1561 y a pesar de ser un hombre religioso, llegando a ser incluso el vicario general de la diócesis de Sarlat, sintió una enorme curiosidad por las teorías de Galileo en astronomía. En un viaje a Roma en 1614, el científico le regaló un telescopio que Jean Tarde usó para confirmar las teorías de Copérnico de que los planetas giran alrededor del sol y sobre sí mismo y no alrededor de la Tierra, lo cual tuvo que ser un problema para Jean Tarde dado que la Inquisición rechazaba rotundamente tal blasfemia.

   Desde la casa de la familia Tarde tendrá una bonita panorámica del Dordoña y las casa de la parte baja del pueblo.

      Al principio del post os comentaba que el río Dordoña, que tanto le ha dado al pueblo, en ocasiones lo ha castigado con fuertes inundaciones. Pues bien, el acantilado al que se agarra La Roque-Gageac y que le ha servido de protección en incontables batallas también se ha cobrado su precio entre los vecinos del pueblo en alguna ocasión. Se podría decir que La Roque-Gageac a veces está "entre la espada y la pared".

   Veréis si siguen caminando hacia el oeste se encontraran con una zona donde no hay casas...

    ...sin embargo si se fijan en la pared del acantilado podrán descubrir los perfiles puntiagudos de las antiguas casas que un día estuvieron adosadas al acantilado.

   El 17 de enero de 1957 durante un duro día de invierno, una parte del acantilado cayó sobre el pueblo aplastando varias casas. Los 5.000 m3 de roca y grava mataron a tres personas y bloquearon la carrera durante varios años así que los vecinos tuvieron que hacer frente a una enorme labor de reconstrucción.

   Sin embargo no sólo reconstruyeron el pueblo, sino que lo hicieron con tanto éxito que hoy en día La Roque-Gageac es uno de los pueblos más bonito de toda Francia.

   En 1982 se creó una asociación llamada "Le Plus Beaux Villages de France" que distingue, tras pasar unos rigurosos requisitos, a los pueblos más bonitos del país vecino. Existen más de 32.000 pueblos en toda Francia y de todos ellos apenas 156 son reconocidos con el titulo de "más bonito de Francia". Pero además La Roque-Gageac suele aparecen en el Top 10 en casi todas las listas y para muchos se trata del tercer pueblo más bonito de Francia con la excepción quizás de Saint Michel y Rocamadour.

   Personalmente fue uno de los pueblos que más me gustaron del Perigord, a pesar de su reducido tamaño tiene muchas razones para atrapar al visitante, pero lo mejor será que vengan ustedes cámara en mano y lo comprueben.

    Un saludo, nos leemos en la próxima.



 


 

miércoles, 18 de enero de 2017

Regreso al Pasado : La mujer de los 100 años

   Normalmente siendo este un blog de viajes personal, suelo hablarles con mayor o menor acierto de los viajes que he realizado a lo largo de mi vida, sin embargo esta entrada es diferente, ojo que también les voy a hablar de un viaje, pero a diferencia de lo que suelo escribir normalmente, este viaje  no es horizontal sino que es vertical y por tanto no se puede medir en kilómetros sino en años.

   La entrada que les traigo hoy va a ser además para mí, con casi total probabilidad la más especial de todas las que pueda escribir durante este el año y es que está dedicada a una mujer que ha realizado este viaje por el tiempo durante nada más y nada menos que 100 años....mi abuela María.


  15.074, no, no se trata de la combinación ganadora de la lotería sino del número de personas de más de 100 años que hay en España según el Ine en junio de 2016, lo cual puede parecer mucha gente pero si lo comparamos con los 46.486.102 millones de residentes que hay en el país nos indica que los centenarios son sólo un 0,032% de la población total. Podemos afirmar entonces que "haberlos haylos...pero lo difícil es encontrarlos", y más difícil aun por desgracia es encontrarlos con plenas facultades mentales, así que si tuviesen la gran suerte de tropezarse con una de estas "cápsula del tiempo vivientes"... ¿qué le preguntarían?...yo por ejemplo me he interesado en saber como era su día a día, y si quieren saber qué cosas me contó mi abuela les invito a que sigan leyendo...

   Así que viajemos en un Delorean através del tiempo hasta el 18 de enero de 1917, en esa lejana fecha nació en Acedera, un pequeño pueblo de la provincia Badajoz, una niña llamada María Matílde Granjo Calzado, la que sería la menor de cinco hermanos, todos hijos de un buen albañil llamado Juan Granjo y de una ama de casa llamada Matílde Calzado.

   Por supuesto María no nació en un Hospital como sucede hoy en día, ella nació como era lo normal en su propia casa, en concreto en la cama de sus padres y asistida tan sólo por una comadrona cuya experiencia médica se basaba en la tradición, sin embargo el parto fue todo un éxito (algo que en aquella época no siempre se podía afirmar) y la pequeña creció en una familia humilde pero que tenían lo suficiente para vivir tranquilamente.

    María y sus hermanos dormían en colchones de lana, nada de muelles ni mucho menos latex o viscoelásticas que no estaban inventadas en esas fechas, pero no piensen que eran colchones incómodos, eran bastante cómodos, el problema es que requería de un mantenimiento... vueltas diaria del colchón, ahuecar la lana a palazo limpio, lavarla, etc...y por eso dejaron de usarse en los años 70...aquí pueden ver cómo era el proceso....

   Después de levantarse toca acicalarse, algo que no era tan fácil como lo es hoy en día. Veréis, a mediados de los años 20 las casas no tenía ni electricidad ni agua corriente, para remediarlo utilizaban la lumbre para cocinar y calentarse, el candil y las lámpara de carburo para alumbrarse, y tenían un burro con el que bajaban al río para subir agua a la casa con cierta frecuencia. Así que para lavarse y bañarse debían de encender fuego, calentar agua, echarlo en palanganas y lavarse como buenamente podían, por lo que eso de la ducha diaria creo que es un invento más moderno.... ahh y para secarse el pelo estaba el sol.

   Una vez limpitos solían desayunar algo de leche con café, por supuesto nada de cola cao que no se comercializaría hasta 1946, y para acompañar algo de pan y aceite de oliva. El pan lo fabricaban en la propia casa en un gran horno (Bimbo aparece en España en 1965) y les duraba una semana, y respecto al aceite, mi familia tenía un pequeños terreno con olivos y llevaban la aceitunas a una prensa local donde obtenían el aceite.

   Luego tocaba ir al colegio, donde la maestra les enseñaba con mano de hierro a leer y escribir con pluma y tinta ya que el bolígrafo no llegaría hasta la década de los 40. María guarda un buen recuerdo de su primera maestra Doña Teresa y también de sus amigas con las que jugaba a saltar a la cuerda, al escondite o a las muñecas de trapo y las casitas ...pero eso sí hechas con piedras y con mucha imaginación, nada que ver con esto...

   En realidad la infancia de mi abuela no fue tan mala sino fuera porque perdió a su madre cuando contaba con apenas tres años y tuvo que criarla sus hermana mayor y su padre.

   Hablando de mi bisabuelo, les contaré una historia, un día estaba sentado en la puerta de la casa y observó como la fachada del Ayuntamiento, que era el único edificio de dos plantas del pueblo, hacía un movimiento extraño. Juan rápidamente entró en el edificio y avisó al Alcalde y a los que allí estaban para que salieran antes de que sucediera algo malo. Ellos se lo tomaron poco menos que a risa e ignoraron la advertencia de Juan, y sucedió que al poco tiempo, en una noche de tormenta, el Ayuntamiento se vino a abajo y aplastó una casa vecina matando a todos sus habitantes salvo a una anciana, que por cierto se instaló en el doblado de la casa de Juan y conviviendo un tiempo como mi familia.

   Aquello debería haber supuesto el arresto inmediato del Alcalde y su puesta en prisión, pero eso no sucedió nunca ya que ocurrió una de las mayores desgracias de nuestra historia...estalló la Guerra Civil. Lo que sí sucedió, ironías del destino, fue que antes de que comenzara la Guerra mi bisabuelo Juan estaba en Mérida, cuando al hacer un transbordo murió atropellado por un tren, desde entonces mi abuela siempre ha tenido mucho miedo a los trenes y sobre todo siempre avisaba a mi hermano, que estudió en la capital extremeña, para que tuviera mucho cuidado al subirse y bajarse de ellos.

    Algún tiempo después, María recuerda como una tardes saliendo de la Iglesia de escuchar misa, los militares republicanos habían tomado el pueblo y un sargento se dirigió a ellos y le dijo: "Tienen 24 horas para desalojar la casa, si en ese plazo no se han ido y llevado sus pertenencias entraremos igualmente", al menos a mi familia les dieron un plazo, pero en la Iglesia entraron y destrozaron imágenes, ropa, mobiliario y todo lo que pillaron.

   Como les digo, mi familia tuvo que buscar prestado un carro, cargarlo de enseres y salir pitando hasta una finca cercana donde pudieron refugiarse temporalmente. En esa época mi abuela tenía sólo 20 años y recuerda con pavor el sonido de los "zapatones", que resulta que era un hidroavión (de ahí lo de "zapatones") que las fuerzas nacionales usaron para tirar bombas.

   Me contaba mi abuela como salían corriendo cuando los escuchaban venir y se escondían debajo de los "chaparros", es decir las encinas, y nunca sabían si podrían volver, cuando podrían hacerlo o tan siquiera si habría algún sitio a donde regresar. Una vez salieron corriendo pero decidieron llevarse uno de sus bienes más preciado, un jamón por lo que pudiese pasar, el caso es que tuvieron la gran idea de esconder el jamón en una encina pero ello se escondieron en otra distinta para que si los encontraban los militares al menos no les quitasen el jamón. Lo malo del plan fue que no se lo contaron al perro de la finca y este se pego un homenaje de aupa mientras mis parientes estaban viéndolo desde otro árbol sin atreverse a salir por no delatar su posición...

  Durante la guerra María estuvo siempre en movimiento, casi todos sus hermanas y hermanos estaban casados ya antes de la guerra y ella fue de casa en casa y de pueblo en pueblo huyendo de penurias hasta que llegó a Puebla de Alcócer donde vivía su hermana Laura y su marido Aquilino quienes la recogieron. Por cierto a Aquilino, como casi todo los hombres fueron "cariñosamente" reclutados para combatir...como me dice mi abuela, en aquella época los hombres valían menos que el papel de fumar.

  Cuando acabó la Guerra Civil, María tuvo que trabajar de cocinera para una familia de un veterinario ricachón de Montijo, otro pueblo pacense. Recuerda ella lo mal que lo paso una tarde donde por querer matar una mosca con un trapo, los aerosoles no llegarían hasta 30 años más tarde, rompió la única bombilla de la cocina y se puso a llorar. Cuando llegó la doncella de la casa y la vio llorando la pregunto: "¿Qué te pasa María, echas de menos a tu familia en el pueblo?" a lo que ella respondió: "Pues sí, a la familia la echo de menos, pero lloro porque he roto la bombilla de la cocina y ahora no voy a poder cocinar y me van echar". La doncella que como dice mi abuela, había criado los dientes sirviendo, fue tranquilamente al salón, desenroscó otra bombilla y la puso en la cocina dando otro consejo a mi abuela: "María si se te rompe un plato, recoge todo y tíralo a la basura, que los señores son tan ricos que no cuentan los platos que tienen".

   El caso es que al cabo de tres años sirviendo en la casa, decidió regresó a su pueblo natal, Acedera, pero la casa de su infancia estaba destruida. Durante la guerra se había usado entre otras cosas como escuela para enseñar a soldado analfabetos, unas hogares de soldados que creaban las Milicias de la Cultura republicanas pero eso la convirtió en un objetivo para los nacionalistas, así que mi abuela se alojó durante muchos años en otra casa del pueblo.

   En el 1944, contando ella con 27 años, estaba en un baile de acordeón con sus amiga (osea en el equivalente actual a una discoteca con DJs) cuando un chaval que acaba de llegar al pueblo y al que llamaban "el forestal" ya que era precisamente Guarda Forestal, la sacó a bailar no una vez sino hasta dos veces..un osado vaya. Aquello ya dio que hablar a sus amigas así que cuando "el forastero forestal" volvió para sacarla una tercera vez, María le dijo que no podía ser porque sólo la sacaba a ello, a lo que Emiliano Bermejo respondió: "Que no se meta nadie en la vida de nadie para que nadie se meta en la suya" y la volvió a sacar.

  Al poco tiempo, una amiga le dijo a mi abuela :" María tengo que hablar contigo, que el forestal se ha enamorado de ti" , a lo que ella respondió :"Anda mujer, no me vengas con esas bromas"...pero resultó que no era tal la broma y el 7 de agosto de 1945 se casaron en el pueblo con una espectacular boda que incluyó un banquete en tres casas del pueblo donde los numerosos invitados quedaron muy satisfechos ya que había hasta ronda, que consistía en que pasaban bandejas con dulces caseros.

   Ahora parece increíble pero algunos invitados les dieron como regalo de bodas 1 peseta...y no piensen que 1 peseta en 1945 era una fortuna, para que se hagan una idea del nivel de pobreza os diré que 1 peseta de 1945 equivaldría a unas 85 pesetas del año 2.000 o para que me entiendan los de nueva generación algo así como 50 céntimos de euro...

   Un año más tarde en el 1946 nació mi tía Paula y en el 1948 mi madre Matílde y aunque resulte chocante, seguían sin tener agua corriente, aunque ya si que tenían luz eléctrica.

   Al poco tiempo mi abuelo Emiliano reconstruyó la casa natal de mi abuela, la que habían derribada durante la Guerra y se fueron a vivir allí. En la huerto de la casa encontramos balas de la Guerra Civil que atestiguan su pasado...

 Esta fue la primera casa del pueblo en tener televisión (salvo la de la taberna) y muchos vecinos venían invitados por mi abuelo a ver las corridas de toros. Recuerda María como una vez viendo los toros se fue la señal de la televisión a lo que un hombre dijo : "Vaya¡, se cortó el canal" y una mujer que lo escuchó dijo sorprendida: "¿cómo va a ser eso posible si acabo de pasar por allí y va lleno de agua?" ....

   El caso es que no podemos culpar a la pobre mujer, las nuevas tecnología...o a veces no tan nuevas pero que estaban llegando ahora al pueblo, parecían cosa de brujería y sino que se lo digan a mi madre que se paso la infancia mirando fijamente una pequeña luz verde que tenía una radio de finales de los 50 principios de los 60 para ver si encontraba a los hombres que hablaban dentro...casi igual que mi hija que con dos años le das un smartphone y no sé cómo pero te lo desbloquea y se pone a ver un episodio de Peppa pig en dos segundo.

  A finales de los 60 principios de los 70 la familia se compró su primer coche, un Simca 1000, por cierto, muchos recordarán a este coche aunque sólo sea por lo difícil de hacer el amor en el cochecito...
 

...y unos 10 años más tarde lo cambió por un Seat Panda al que mi abuelo cuidaba como oro en paño y del que yo ya tengo algún recuerdo, así que de eso ya no hace tanto tiempo dado que soy un jovenzuelo adorable pero me esto me indica que es hora de poner fin a la post.

   Así que Feliz Cumpleaños Abuela!!!