domingo, 19 de febrero de 2017

[Nuevo Post]:La Roque-Gageac, un pueblo francés colgado en un acantilado.

   La Roque-Gageac es tan antiguo como misterioso... con estas palabras se define en la Wikipedia a este precioso pueblo de la Aquitania francesa situado entre el río Dordoña y un acantilado por donde parece querer escalar la villa. Y la verdad es que no se queda corta la introducción...pero si no creen, sigan leyendo..


   Y es que este pueblo hunde sus raíces en la prehistoria, en realidad toda la zona es un verdadero paraíso para los paleontólogos y arqueólogos, de hecho muy cerquita de aquí esta la famosa cueva de Lascaux que compite con nuestra cueva de Altamira por ser la "capilla sixtina del arte rupestre". En aquella época, las cuevas y los abrigos naturales ofrecían protección a los hombres frente a las bestias y las inclemencias del tiempo por lo que estos acantilado de roca calcárea eran lo más parecido a una metrópoli de aquella lejana época.

   Siglos más tarde, allá por el 849 d.c. fueron los vikingos los que, con sus poderosos barcos, se adentrarón por el Dordoña causando verdadero temor entre los habitantes de la región, quienes no dudaban en refugiarse en el acantilado.

   Hoy en día lo que podemos ver son los restos del siglo XII del sistema defensivo del Chateau del Obispo de Sarlat, sin embargo está prohibido acceder a estas fortificaciones trogloditas situadas a 40 metros de altura ya que es bastante peligroso subir por esas escaleras de madera que no ofrece mucha seguridad.

   Al menos podemos imaginarlos lo difícil que sería para el enemigo intentar doblegar a unos habitantes atrincherados detrás de semejante sistema defensivo que evitó que, al contrario de lo que sucedió con otras localidades vecinas, La Roque-Gageac fuese nunca tomada por los ingleses o los protestantes.

    La visita a La Roque-Gageac no lleva mucho tiempo, es un pueblo realmente pequeño pero cargado de belleza. Como si fuera una tarta de boda está dividido en varios niveles, y es recomendable recorrerlo sin prisa pues habrá que subir algunas escaleras-rampas que otra, aunque nosotros las subimos con un carrito de bebe así que no se asusten demasiado.

   El tercer nivel de esta "tarta" que es La Roque-Gageac sería la fortaleza troglodita a la que no se puede subir, así que empecemos por el primer nivel, la parte baja.

   Pues bien, la parte baja del pueblo que está pegada a un meandro del río Dordoña, un río que ha supuesto durante muchos siglo la principal fuente de ingresos del pueblo. Tanto es así, que cuando el Dordoña, que por lo general tiene poca agua por esta zona, permitía navegar, los locales solían decir que "el río permitía comerciar".

   Pero el oficio de barquero no era un paseo en barco...bueno en este caso sí, pero me refiero a que era realmente duro. De hecho tenían que ser hombres valientes e inteligentes ya que son aguas estrechas, poco profundas y llenas de piedras traicioneras, por lo que era habitual quedarse varado o incluso llegar a destrozar los barcos y perder su valiosa mercancía.

   Para navegar en esas circunstancias se precisaban pues de unos barcos con unas características especiales, pero sobre todo que tuvieran fondo plano para poder navegar con poca agua. A esos barcos se les llama Gabarras y transportaban mercancías como madera, vino, pescado o incluso productos más valiosos como la sal o las preciadas trufas de esta región. Gracias a las Gabarras se desarrollo toda una serie de oficios en el pueblo como carpinteros u hoteleros entre muchos otros.
                                                                (Foto de Stephane Mignon vía Flickr)
 
Sin embargo en 1882 llegó un duro competidor que hizo desaparecer poco a poco las Gabarras.... el ferrocarril.

   Por suerte si vienen a La Roque-Gageac en verano podrán ver Gabarras navegando de nuevo el río, y es que se han convertido en toda una atracción turística que permiten disfrutar de unas vistas privilegiadas de forma cómoda. Obviamente son réplicas de las usadas en el siglo XVIII, pero sirven para hacernos una idea. En esta web, que está en español, pueden reservar su paseo en Gabarra si están interesado, el paseo dura unos 55 minutos y podrán ver 5 de los castillos más bonitos de esta zona desde una posición privilegiada.

   Pero no siempre el Dordoña ha sido sinónimo de bienestar para el pueblo, de hecho en ocasiones ha inspirado terror entre unos vecinos quizás demasiado supersticiosos, por ejemplo con la leyenda del "Coulobre". En la mitología asturiana y cántabra también existen muchas leyendas sobre el "cuélebre" que es un dragón con forma de serpiente y con alas, de tal forma que puede vivir en tierra, en agua e incluso volar.

  Cuenta la leyenda, que cerca de La Roque-Gageac vivía en una cueva un Coulobre tan grande que podía beber agua del Dordoña estando su cola en lo alto del acantilado. Este monstruo tenía atemorizado a la población, sobre todo a los barqueros a quienes apresaba y se llevaba a su guarida para devorarlos.

   Un día los vecinos acudieron al obispo del Perigord San Frontis y este, acompañado por algunos valientes, se dirigió a la cueva del monstruo y, haciendo la señal de la cruz le ordenó que se marchara al océano de donde había venido. Al instante, el dragón soltó un gran quejido se sumergió en el Dordoña y desapareció. Como agradecimiento a su gesta, se construyó una capilla en el acantilado con vistas al río dedicado a San Frontis.

  Pero fuera de las leyendas y supersticiones, si que existe algo del río que inspira verdadero pánico a los vecinos, me estoy refiriendo a cuando se producen las temidas inundaciones. Curiosamente, en una de las casas de la parte baja del pueblo, que está pegada a una tienda de artesanía, podrán ver la marcas de algunas de estas inundaciones.

   A juzgar por las marcas, el record la tiene la inundación de 1866 donde el caudal del río llegó a más de la mitad de la altura de las casa situadas en la parte baja del pueblo.

   Si siguen paseando por la parte baja de la "tarta" en dirección al Chateau de la Malartrie, quizás les llame la atención un pequeño oratorio que hay al final pueblo. Se trata de una virgen con el niño hecha en piedra y protegida con unas rejas. Pues bien, este oratorio lo construyó un cirujano a quien, realizando una travesía por el mar le sorprendió una gran tormenta y, sin saber qué más podía hacer para salvar la vida, se puso a rezar. A su regreso a casa sano y salvo, en agradecimiento ordenó su construcción.

       Si vuelven sobre sus pasos hasta "La Poste", es decir, correos, pueden subir por una especie de "rampa-escalera" hasta el segundo nivel de la tarta. Y lo primero que les va a sorprende es que de repente os encontrareis rodeado de mucha vegetación, esto es debido a que el acantilado al que está pegado el pueblo, actúa como un gran solarium natural orientado al sur, de esta forma guarda la luz y el calor y dota al pueblo de un microclima que ha permitido crear, en este segundo nivel, un verdadero jardín exótico con planta más propias del mediterráneo que de esta zona del país.   



   Entre las planta que podrán ver, las cuales muchas tienen un cartel que te indica el nombre y la procedencia, hay muchos tipos de palmeras, naranjos, plataneras, olivos, laureles, rosas, geranios, y así un largo etc...

   Pero este jardín no es fruto de la casualidad, fue el lugareño Gerard Dorin quien creó y cuidó de este pequeño paraíso hasta su fallecimiento en el año 2014, hoy el pueblo se lo agradece con una placa que lleva su nombre y una bonita frase de H. Miller que viene a decir mas o menos que "sí el paraíso existiese en la tierra, seguramente esta sería la forma que elegiría".

   Junto al jardín está la iglesia Nuestra Señora de la Roque-Gageac. Esta iglesia fue construida en 1330 y un curiosidad de la misma es que si se fijan en el color del techo verán que es distinto al de la mayoría de casas de la villa, se trata de un color más oscuro.

   Eso es porque el techo está hecho con una piedra especial y muy cara llamada "lauze" que son losas de piedra caliza. Esta piedra tienen la característica de que protege muy bien de las inclemencias del tiempo, pero a su vez tiene la desventaja de que pesa muchísimo, hasta 1 tonelada el m2 y esto es lo que explica que este tipo de construcciones con lauze tuviesen un techo tan inclinado, y no por culpa de la nieve o la lluvia que es lo que solemos pensar cuando vemos estos edificios. Con el tiempo los materiales de construcción fueron evolucionando y no necesitaban ser tan puntiagudos los techos, sin embargo por costumbre y estética mantuvieron las formas inclinadas de los edificios primitivos.

   En la parte trasera de la iglesia hay una pequeña fuente que está rodeada de vegetación. Casi oculta entre tanto verde, podrán encontrar esto...

   Una flor de Lis del siglo XVI emblema de los reyes de Francia.

   Si vuelven ahora sobre sus pasos en dirección oeste llegaran a una casa que destaca sobre todas las demás. Esta casa fortificada pertenecía a la familia Tarde, una familia rica como demuestra la torre circular anexa que era símbolo de nobleza y poder en la época y que es la única que hay en el pueblo.

   En esta casa vivió Jean Tarde, un astrónomo, filósofo, arqueólogo, matemático, teólogo e historiador cuyas "crónicas" suponen la mayor fuente de información medieval de La Roque-Gageac. Jean Tarde nació en 1561 y a pesar de ser un hombre religioso, llegando a ser incluso el vicario general de la diócesis de Sarlat, sintió una enorme curiosidad por las teorías de Galileo en astronomía. En un viaje a Roma en 1614, el científico le regaló un telescopio que Jean Tarde usó para confirmar las teorías de Copérnico de que los planetas giran alrededor del sol y sobre sí mismo y no alrededor de la Tierra, lo cual tuvo que ser un problema para Jean Tarde dado que la Inquisición rechazaba rotundamente tal blasfemia.

   Desde la casa de la familia Tarde tendrá una bonita panorámica del Dordoña y las casa de la parte baja del pueblo.

      Al principio del post os comentaba que el río Dordoña, que tanto le ha dado al pueblo, en ocasiones lo ha castigado con fuertes inundaciones. Pues bien, el acantilado al que se agarra La Roque-Gageac y que le ha servido de protección en incontables batallas también se ha cobrado su precio entre los vecinos del pueblo en alguna ocasión. Se podría decir que La Roque-Gageac a veces está "entre la espada y la pared".

   Veréis si siguen caminando hacia el oeste se encontraran con una zona donde no hay casas...

    ...sin embargo si se fijan en la pared del acantilado podrán descubrir los perfiles puntiagudos de las antiguas casas que un día estuvieron adosadas al acantilado.

   El 17 de enero de 1957 durante un duro día de invierno, una parte del acantilado cayó sobre el pueblo aplastando varias casas. Los 5.000 m3 de roca y grava mataron a tres personas y bloquearon la carrera durante varios años así que los vecinos tuvieron que hacer frente a una enorme labor de reconstrucción.

   Sin embargo no sólo reconstruyeron el pueblo, sino que lo hicieron con tanto éxito que hoy en día La Roque-Gageac es uno de los pueblos más bonito de toda Francia.

   En 1982 se creó una asociación llamada "Le Plus Beaux Villages de France" que distingue, tras pasar unos rigurosos requisitos, a los pueblos más bonitos del país vecino. Existen más de 32.000 pueblos en toda Francia y de todos ellos apenas 156 son reconocidos con el titulo de "más bonito de Francia". Pero además La Roque-Gageac suele aparecen en el Top 10 en casi todas las listas y para muchos se trata del tercer pueblo más bonito de Francia con la excepción quizás de Saint Michel y Rocamadour.

   Personalmente fue uno de los pueblos que más me gustaron del Perigord, a pesar de su reducido tamaño tiene muchas razones para atrapar al visitante, pero lo mejor será que vengan ustedes cámara en mano y lo comprueben.

    Un saludo, nos leemos en la próxima.



 


 

miércoles, 18 de enero de 2017

Regreso al Pasado : La mujer de los 100 años

   Normalmente siendo este un blog de viajes personal, suelo hablarles con mayor o menor acierto de los viajes que he realizado a lo largo de mi vida, sin embargo esta entrada es diferente, ojo que también les voy a hablar de un viaje, pero a diferencia de lo que suelo escribir normalmente, este viaje  no es horizontal sino que es vertical y por tanto no se puede medir en kilómetros sino en años.

   La entrada que les traigo hoy va a ser además para mí, con casi total probabilidad la más especial de todas las que pueda escribir durante este el año y es que está dedicada a una mujer que ha realizado este viaje por el tiempo durante nada más y nada menos que 100 años....mi abuela María.


  15.074, no, no se trata de la combinación ganadora de la lotería sino del número de personas de más de 100 años que hay en España según el Ine en junio de 2016, lo cual puede parecer mucha gente pero si lo comparamos con los 46.486.102 millones de residentes que hay en el país nos indica que los centenarios son sólo un 0,032% de la población total. Podemos afirmar entonces que "haberlos haylos...pero lo difícil es encontrarlos", y más difícil aun por desgracia es encontrarlos con plenas facultades mentales, así que si tuviesen la gran suerte de tropezarse con una de estas "cápsula del tiempo vivientes"... ¿qué le preguntarían?...yo por ejemplo me he interesado en saber como era su día a día, y si quieren saber qué cosas me contó mi abuela les invito a que sigan leyendo...

   Así que viajemos en un Delorean através del tiempo hasta el 18 de enero de 1917, en esa lejana fecha nació en Acedera, un pequeño pueblo de la provincia Badajoz, una niña llamada María Matílde Granjo Calzado, la que sería la menor de cinco hermanos, todos hijos de un buen albañil llamado Juan Granjo y de una ama de casa llamada Matílde Calzado.

   Por supuesto María no nació en un Hospital como sucede hoy en día, ella nació como era lo normal en su propia casa, en concreto en la cama de sus padres y asistida tan sólo por una comadrona cuya experiencia médica se basaba en la tradición, sin embargo el parto fue todo un éxito (algo que en aquella época no siempre se podía afirmar) y la pequeña creció en una familia humilde pero que tenían lo suficiente para vivir tranquilamente.

    María y sus hermanos dormían en colchones de lana, nada de muelles ni mucho menos latex o viscoelásticas que no estaban inventadas en esas fechas, pero no piensen que eran colchones incómodos, eran bastante cómodos, el problema es que requería de un mantenimiento... vueltas diaria del colchón, ahuecar la lana a palazo limpio, lavarla, etc...y por eso dejaron de usarse en los años 70...aquí pueden ver cómo era el proceso....

   Después de levantarse toca acicalarse, algo que no era tan fácil como lo es hoy en día. Veréis, a mediados de los años 20 las casas no tenía ni electricidad ni agua corriente, para remediarlo utilizaban la lumbre para cocinar y calentarse, el candil y las lámpara de carburo para alumbrarse, y tenían un burro con el que bajaban al río para subir agua a la casa con cierta frecuencia. Así que para lavarse y bañarse debían de encender fuego, calentar agua, echarlo en palanganas y lavarse como buenamente podían, por lo que eso de la ducha diaria creo que es un invento más moderno.... ahh y para secarse el pelo estaba el sol.

   Una vez limpitos solían desayunar algo de leche con café, por supuesto nada de cola cao que no se comercializaría hasta 1946, y para acompañar algo de pan y aceite de oliva. El pan lo fabricaban en la propia casa en un gran horno (Bimbo aparece en España en 1965) y les duraba una semana, y respecto al aceite, mi familia tenía un pequeños terreno con olivos y llevaban la aceitunas a una prensa local donde obtenían el aceite.

   Luego tocaba ir al colegio, donde la maestra les enseñaba con mano de hierro a leer y escribir con pluma y tinta ya que el bolígrafo no llegaría hasta la década de los 40. María guarda un buen recuerdo de su primera maestra Doña Teresa y también de sus amigas con las que jugaba a saltar a la cuerda, al escondite o a las muñecas de trapo y las casitas ...pero eso sí hechas con piedras y con mucha imaginación, nada que ver con esto...

   En realidad la infancia de mi abuela no fue tan mala sino fuera porque perdió a su madre cuando contaba con apenas tres años y tuvo que criarla sus hermana mayor y su padre.

   Hablando de mi bisabuelo, les contaré una historia, un día estaba sentado en la puerta de la casa y observó como la fachada del Ayuntamiento, que era el único edificio de dos plantas del pueblo, hacía un movimiento extraño. Juan rápidamente entró en el edificio y avisó al Alcalde y a los que allí estaban para que salieran antes de que sucediera algo malo. Ellos se lo tomaron poco menos que a risa e ignoraron la advertencia de Juan, y sucedió que al poco tiempo, en una noche de tormenta, el Ayuntamiento se vino a abajo y aplastó una casa vecina matando a todos sus habitantes salvo a una anciana, que por cierto se instaló en el doblado de la casa de Juan y conviviendo un tiempo como mi familia.

   Aquello debería haber supuesto el arresto inmediato del Alcalde y su puesta en prisión, pero eso no sucedió nunca ya que ocurrió una de las mayores desgracias de nuestra historia...estalló la Guerra Civil. Lo que sí sucedió, ironías del destino, fue que antes de que comenzara la Guerra mi bisabuelo Juan estaba en Mérida, cuando al hacer un transbordo murió atropellado por un tren, desde entonces mi abuela siempre ha tenido mucho miedo a los trenes y sobre todo siempre avisaba a mi hermano, que estudió en la capital extremeña, para que tuviera mucho cuidado al subirse y bajarse de ellos.

    Algún tiempo después, María recuerda como una tardes saliendo de la Iglesia de escuchar misa, los militares republicanos habían tomado el pueblo y un sargento se dirigió a ellos y le dijo: "Tienen 24 horas para desalojar la casa, si en ese plazo no se han ido y llevado sus pertenencias entraremos igualmente", al menos a mi familia les dieron un plazo, pero en la Iglesia entraron y destrozaron imágenes, ropa, mobiliario y todo lo que pillaron.

   Como les digo, mi familia tuvo que buscar prestado un carro, cargarlo de enseres y salir pitando hasta una finca cercana donde pudieron refugiarse temporalmente. En esa época mi abuela tenía sólo 20 años y recuerda con pavor el sonido de los "zapatones", que resulta que era un hidroavión (de ahí lo de "zapatones") que las fuerzas nacionales usaron para tirar bombas.

   Me contaba mi abuela como salían corriendo cuando los escuchaban venir y se escondían debajo de los "chaparros", es decir las encinas, y nunca sabían si podrían volver, cuando podrían hacerlo o tan siquiera si habría algún sitio a donde regresar. Una vez salieron corriendo pero decidieron llevarse uno de sus bienes más preciado, un jamón por lo que pudiese pasar, el caso es que tuvieron la gran idea de esconder el jamón en una encina pero ello se escondieron en otra distinta para que si los encontraban los militares al menos no les quitasen el jamón. Lo malo del plan fue que no se lo contaron al perro de la finca y este se pego un homenaje de aupa mientras mis parientes estaban viéndolo desde otro árbol sin atreverse a salir por no delatar su posición...

  Durante la guerra María estuvo siempre en movimiento, casi todos sus hermanas y hermanos estaban casados ya antes de la guerra y ella fue de casa en casa y de pueblo en pueblo huyendo de penurias hasta que llegó a Puebla de Alcócer donde vivía su hermana Laura y su marido Aquilino quienes la recogieron. Por cierto a Aquilino, como casi todo los hombres fueron "cariñosamente" reclutados para combatir...como me dice mi abuela, en aquella época los hombres valían menos que el papel de fumar.

  Cuando acabó la Guerra Civil, María tuvo que trabajar de cocinera para una familia de un veterinario ricachón de Montijo, otro pueblo pacense. Recuerda ella lo mal que lo paso una tarde donde por querer matar una mosca con un trapo, los aerosoles no llegarían hasta 30 años más tarde, rompió la única bombilla de la cocina y se puso a llorar. Cuando llegó la doncella de la casa y la vio llorando la pregunto: "¿Qué te pasa María, echas de menos a tu familia en el pueblo?" a lo que ella respondió: "Pues sí, a la familia la echo de menos, pero lloro porque he roto la bombilla de la cocina y ahora no voy a poder cocinar y me van echar". La doncella que como dice mi abuela, había criado los dientes sirviendo, fue tranquilamente al salón, desenroscó otra bombilla y la puso en la cocina dando otro consejo a mi abuela: "María si se te rompe un plato, recoge todo y tíralo a la basura, que los señores son tan ricos que no cuentan los platos que tienen".

   El caso es que al cabo de tres años sirviendo en la casa, decidió regresó a su pueblo natal, Acedera, pero la casa de su infancia estaba destruida. Durante la guerra se había usado entre otras cosas como escuela para enseñar a soldado analfabetos, unas hogares de soldados que creaban las Milicias de la Cultura republicanas pero eso la convirtió en un objetivo para los nacionalistas, así que mi abuela se alojó durante muchos años en otra casa del pueblo.

   En el 1944, contando ella con 27 años, estaba en un baile de acordeón con sus amiga (osea en el equivalente actual a una discoteca con DJs) cuando un chaval que acaba de llegar al pueblo y al que llamaban "el forestal" ya que era precisamente Guarda Forestal, la sacó a bailar no una vez sino hasta dos veces..un osado vaya. Aquello ya dio que hablar a sus amigas así que cuando "el forastero forestal" volvió para sacarla una tercera vez, María le dijo que no podía ser porque sólo la sacaba a ello, a lo que Emiliano Bermejo respondió: "Que no se meta nadie en la vida de nadie para que nadie se meta en la suya" y la volvió a sacar.

  Al poco tiempo, una amiga le dijo a mi abuela :" María tengo que hablar contigo, que el forestal se ha enamorado de ti" , a lo que ella respondió :"Anda mujer, no me vengas con esas bromas"...pero resultó que no era tal la broma y el 7 de agosto de 1945 se casaron en el pueblo con una espectacular boda que incluyó un banquete en tres casas del pueblo donde los numerosos invitados quedaron muy satisfechos ya que había hasta ronda, que consistía en que pasaban bandejas con dulces caseros.

   Ahora parece increíble pero algunos invitados les dieron como regalo de bodas 1 peseta...y no piensen que 1 peseta en 1945 era una fortuna, para que se hagan una idea del nivel de pobreza os diré que 1 peseta de 1945 equivaldría a unas 85 pesetas del año 2.000 o para que me entiendan los de nueva generación algo así como 50 céntimos de euro...

   Un año más tarde en el 1946 nació mi tía Paula y en el 1948 mi madre Matílde y aunque resulte chocante, seguían sin tener agua corriente, aunque ya si que tenían luz eléctrica.

   Al poco tiempo mi abuelo Emiliano reconstruyó la casa natal de mi abuela, la que habían derribada durante la Guerra y se fueron a vivir allí. En la huerto de la casa encontramos balas de la Guerra Civil que atestiguan su pasado...

 Esta fue la primera casa del pueblo en tener televisión (salvo la de la taberna) y muchos vecinos venían invitados por mi abuelo a ver las corridas de toros. Recuerda María como una vez viendo los toros se fue la señal de la televisión a lo que un hombre dijo : "Vaya¡, se cortó el canal" y una mujer que lo escuchó dijo sorprendida: "¿cómo va a ser eso posible si acabo de pasar por allí y va lleno de agua?" ....

   El caso es que no podemos culpar a la pobre mujer, las nuevas tecnología...o a veces no tan nuevas pero que estaban llegando ahora al pueblo, parecían cosa de brujería y sino que se lo digan a mi madre que se paso la infancia mirando fijamente una pequeña luz verde que tenía una radio de finales de los 50 principios de los 60 para ver si encontraba a los hombres que hablaban dentro...casi igual que mi hija que con dos años le das un smartphone y no sé cómo pero te lo desbloquea y se pone a ver un episodio de Peppa pig en dos segundo.

  A finales de los 60 principios de los 70 la familia se compró su primer coche, un Simca 1000, por cierto, muchos recordarán a este coche aunque sólo sea por lo difícil de hacer el amor en el cochecito...
 

...y unos 10 años más tarde lo cambió por un Seat Panda al que mi abuelo cuidaba como oro en paño y del que yo ya tengo algún recuerdo, así que de eso ya no hace tanto tiempo dado que soy un jovenzuelo adorable pero me esto me indica que es hora de poner fin a la post.

   Así que Feliz Cumpleaños Abuela!!!

 


 

 
 

 


   


   

  

viernes, 30 de diciembre de 2016

La conquista del Picacho gaditano...y no, no es un Pokemon¡¡



   Una de las mejores actividades que uno puede realizar durante el fin de semana es hacer una buena ruta de senderismo. A nadie se les escapan los enormes beneficios que aporta a los que lo practican habitualmente, ayuda a perder peso, mejora la circulación cardíaca, alivia dolores de espalda, respirar aire puro, contacto con la naturaleza etc...

  Hay otros sin embargo que prefieren dedicar el fin de semana simplemente a descansar y a darse algún que otro capricho gastronómico sabedores que el lunes hay que volver al trabajo (los que lo tengan) y probablemente a una triste semidieta semanal.

   En mi familia, como en muchas otras, se dan los dos perfiles, yo soy más de hacer deporte y mi pareja es algo más de relax (y más ahora con una pequeña de por medio) eso sí, los dos somos de buen comer, por eso cuando recibí una invitación para hacer una ruta de senderismo por el Parque Natural los Alcornocales, que incluía el alojamiento en un acogedor hotel y la comida en el mejor restaurante de la zona,  no me lo pensé mucho, metimos las maletas en el coche, y puse rumbo a Alcalá de los Gazules que es donde empieza nuestra aventura de hoy.

   Alcalá de los Gazules es un bonito pueblo blanco de Cádiz situado a los pies del Parque Natural los Alcornocales. Hay quien dijo una vez que "uno puede salir de Alcalá de los Gazules el tiempo que haga falta, pero es imposible que Alcalá salga de uno", estas palabras las pronunció en una entrevista Alejandro Sanz cuando le preguntaron por el pueblo de su madre y el lugar donde él solía veranear.
    Probablemente Alejandro tenga toda la razón, de hecho yo me he llevado un grato recuerdo de Alcalá, pero mucho más de los alcalaínos, en especial de Yéssica, una joven guía local capaz de transmitirte toda su pasión por la naturaleza en apenas unas horas de caminata por el parque.

   Pero como para andar primero hay que comer y descansar, les recomiendo que hagan una parada en la Venta Restaurante Los Corzos situado muy cerquita de Alcalá de los Gazules. Este restaurante goza de fama en los alrededores y no es para menos si tenemos en cuenta su estupenda relación calidad-precio.

   Nosotros por ejemplo probamos de entrada un plato de jamón pata negra y una ensalada de langostinos, seguimos con un revuelto de trigueros y como plato principal un solomillo de retinto en su punto y de la zona acompañado de una buena copa de vino tinto, para terminar, de postre nos pedimos una mousse de chocolate para los dos, mas que nada por probarla porque en realidad es imposible comérselo todo. Para la pequeña pedimos unas varitas de merluza acompañada de patatas y tampoco pudo con el plato que le pusieron.
   Os puedo garantizar que los platos eran más que generosos y que estaba todo riquísimo y si no me creen sólo tienen que echar un vistazo a las opiniones de Tripadvisor donde cuentan con más de 345 opiniones y una nota de 4,5 sobre 5 lo que lo coloca con el restaurante número 1 de la zona, o si lo prefieren miren en su cuenta de Facebook que cuenta con unas 100 opiniones y un 4,4 sobre 5 que dan buena cuenta de su calidad.

   Si lo que buscan además es un lugar para pasar el fin de semana antes de recorrer el Parque Los Alcornocales, pescar en la laguna de Barbate, ir de caza o simplemente visitar algunos pueblo blancos de Cádiz os recomiendo el Hotel Las Palmosas (de la misma gestión que el Restaurante Los Corzos)

   Es un hotel de 3 estrellas y 12 habitaciones todas ellas muy amplias y con un espacioso cuarto de baño y terraza privada. Además si viajáis con niños pequeños os pueden acondicionar una cuna o una cama pequeña para ellos. He de decir que estaba todo muy limpio y descansamos toda la noche sin ruidos, si no llega a ser por lo insistente del despertador me pierdo la subida al Picacho que tenía programada al día siguiente.

   Pero como el objetivo que tenía en mente era subir al Picacho y descubrir el por qué de su nombre, hago de tripa corazón, me levanté de la cama y me fui de nuevo al Restaurante Los Corzos para desayunar unas tostadas más grande que la suela del zapato de Gasol y reunirme con mi guía Yéssica para iniciar la aventura.

   Antes de continuar les diré que, en determinadas fechas del año es necesario pedir autorización a la oficina del parque natural para poder realizar algunas rutas, en este sentido Yéssica no sólo es una excelente guía sino que además les puede ayudar en este trámite, por eso les dejaré su correo al final de la entrada por si quieran contactar con ella, no se arrepentirán de su compañía...


    Pues bien, la subida del Picacho, que no Pikachu como se empeñan en llamarlo los peques de la casa, es una ruta lineal de unos 7 kms i/v pero que supera un desnivel de casi 500 metros hasta una cima situada a 882 metros por lo que es de una dificultad baja/media.

   El inicio de la ruta está en el km 13-14 de la carretera A-2304 (Alcalá de los Gazules-Ubrique) en el área recreativa el Picacho donde hay una zona de aparcamiento. Si cruzan la carretera comenzarán la ruta por un camino donde podrán ver Acebuches y Quejigos como el de la foto de arriba.

   Una curiosidad del Quejigo son las agallas, unas bolas extrañas que a veces adornan este árbol...


   Al contrario de lo que puedan pensar, las agallas no son el fruto del Quejigo, sino que surge por la extraña relación entre los insectos y el árbol. El insecto, normalmente una avispa, deposita un huevo en alguna hoja o rama del Quejigo, cuando nace la larva está comienza a comerse la hoja, pero el Quejigo para evitarlo rodear a la larva con capas de tejido vegetal que con el tiempo se endurecen. Este envoltorio protector contiene todo lo que la larva necesita para alimentarse y además la protege de depredadores por lo que la larva vive tan agustita hasta que decide salir y hace un agujero como el que pueden ver en la foto. 

   Dejemos al Quejigo y tras un breve ascenso llegaremos a una de las fotografías obligadas de esta ruta, la laguna del Picacho...

   Está laguna estacional está rodeada por una vaya porque es un ecosistema donde viven ranas, tritones y otros anfibios singulares algunos en peligros de extinción y todos protegidos. así que verlos Si (bueno, si tienen suerte) pero tocarlos No. También es una fuente donde vienen a beber los animales del parque.

    La laguna se alimenta sólo gracias al agua de lluvia y al suelo arcilloso de la zona que evita que se filtre, pero claro, en verano está seca. Eso sí, el recorrido tiene mucha sombra así que también pueden hacerlo sin problemas en época estival.

   Si seguimos el camino, pronto llegaremos a unas casas, hoy en día abandonadas, y podremos ver un antiguo horno de pan.

   Aquí, los lugareños cocían teleras (piezas de pan de campo de 2 o 3 kilos) que consumían en varias jornadas, pero claro, no sólo de pan vive el hombre y en épocas de hambruna hay que buscar el alimento donde sea. Precisamente por eso hay un árbol en las inmediaciones que no es natural del parque, sino que fue plantado por el hombre como una fuente de nutrientes, el algarrobo.

   Me pregunto a cuántas personas habrá salvado este preciado árbol y es que es un verdadero salvavidas cuando los cultivos y el forraje para animales ha sido malo. 

   Además, de sus semilla se hace harina, la harina de garrofín y hoy en día se usa en muchos productos como sustitutivo del cacao para hacer chocolate....si no me creen, miren en los ingredientes de su tableta de chocolate la próxima vez que vayan al supermercado, a lo mejor se sorprenden. También se usa en la industria farmacéutica para crear laxantes o pastas de dientes, en cosmética para producir geles y cremas de afeitar así como también para hacer pinturas y colas para construcción. Aparece en el betún que usamos en los zapatos e incluso como aditivo para mejorar el sabor de los cigarrillos, entre otras muchas utilidades. En resumen, el algarrobo es casi casi el Florentino Fernández de los árboles...está plagado de propiedades.

   Después de este chistaco impresionante sigamos caminando y pronto empezarán a oír el ruido del agua. Se trata de la Garganta de Puerto Oscuro, donde podremos encontrar un bosque de galería formado por adelfas y alisos que crecen de forma vertical en las orillas.

   Yessica me contó que las adelfas son unas plantas muy tóxicas, lo cual es bastante curioso ya que al ser una planta "todoterreno" y aguantar muy bien tanto la humedad como la sequía, unido a la belleza de sus flores se usa mucho en jardinería tanto en casas privadas como en espacios públicos como por ejemplo, se usa en muchas medianas de nuestras autovías y autopistas.

   Pues bien, no toda la gente sabe que si un niño o animal le da por masticar las hojas o la flores le puede producir dolores de estómago, vómitos y en dosis altas fiebre, problemas respiratorios e incluso una parada cardíaca, así que a las adelfas mejor mirarlas...pero desde lejos.

   Por suerte para nosotros no todas las plantas del parque tienen tan "mala leche" y las hay que regalan lo mejor de sí mismas para nuestro uso y disfrute...como es el caso del matagallo


   Esta sacrificada planta, tiene la peculiaridad de que sus hojas son anchas, esponjosas y de tacto suave...así que ¿cuál pudo haber sido su uso?....digamos que el perrito de Scottex y el matagallo serían buenos colegitas..... Si te paras a pensar resulta de lo más irónico que la adelfa, que tiene un nombre exótico que evoca a los Elfos del bosque te puede dar un serio apretón de barriga, mientras que el matagallos, que tiene nombre de asesino de aves de corral, te puede ayudar a solucionar el problema de la adelfa...en fin, curiosidades de la vida.

   Sigamos avanzando con la vista siempre puesta en la cima del Picacho que cada vez está más cerca...

   Si se fijan pueden ver en la foto unos acebuches verdes rodeados de lentiscos todavía más verdes. Esto no es una mera casualidad, se trata de una curiosa asociación natural ya que las hojas tiernas del acebuche son las favoritas, entre otros animales de llamados "duendes del bosque", los corzos que habitan el parque. Así que para evitar que los corzos se la puedan comer, el acebuche se rodea de lentisco que tiene unas hojas mentoladas que no agrada a estos animales y por tanto no se acercan. Lo curioso es que para lograrlo el acebuche atrae a los pájaros quienes se comen su fruto, la acebuchina, y luego se van volando al lentisco donde, cuando excrementan, plantan acebuches que crecen rodeados de su planta salvadora.

   Un poco más adelante hay una explanada donde antiguamente vivían más personas. En este lugar había hornos pero que no eran usados para hacer pan, como el que vieron arriba, sino para producir carbón que luego intercambiaban por pan con sus vecinos de abajo asó como por otros bienes. Hoy día no podrán ver los hornos de carbón, pero si se fijan en el suelo... 

   ...podrán ver un color negruzco que son los restos de dicha actividad. A estas alturas nos encontramos rodeados por fin de Alcornoques, al fin y al cabo el Parque Natural Los Alcornocales es el mayor alcornocal de España y uno de los más extenso, sino el que más, del mundo. Aunque si les soy sincero yo sigo pensando que la mayor concentración de alcornoques está concentrada en los Palacios del Congreso y del Senado en Madrid...

   Pero a estos alcornoques del parque natural se les saca más provecho...

   ...y es que de los alcornoque se extrae el corcho, y el corcho es un material con unas propiedades increíbles que van mucho más allá de servir sólo para tapón de botellas de los buenos vinos. Es ligero, flexible, impermeable, fácil de manejar, sirve de protección térmica, tiene una excelente flotabilidad, sirve como aislante acústico, tiene una alta resistencia al fuego pero cuando arde tiene una gran capacidad calorífica, y así un largo etc... es tan especial que el ser humano todavía no ha podido imitarlo con éxito...ni siquiera los chinos. Además es el único componente de la naturaleza con un coeficiente de Poison igual a cero, esto es, si se aplica una fuerza de tracción en el corcho, no sufre deformación perpendicular lo que lo convierte en un supermaterial que aguanta el forzado en condiciones extremas.

   Para comenzar con la extracción del corcho, que es muy respetuosa con el árbol ya que no se tala, ni se daña y es además totalmente manual, hay que esperar mínimo 30 años a que el alcornoque tenga un grosor de unos 65-70 cm de diámetro, a esta primera capa se llama bornizo y es la de peor calidad, vamos la que se usa como adorno en los portales de belén. Para quitarle una segunda capa, la secundera, hay que esperar otros 10 años y sigue sin ser una capa con calidad suficiente como por ejemplo sacar los tapones de corcho para el vino. Para esto hay que esperar otros 10 años a una tercera capa y así sucesivamente...

   Con esto ustedes ya pueden calcular, a groso modo cuál sería la edad aproximada de este alcornoque. Sabiendo que tiene tres sacas, este alcornoque probablemente tenga unos 60 años.

   Prosiguiendo con la ruta, el camino comienza a empinarse y pasaran por una zona con un pequeño arroyo siempre a la sombra y con un bosque de canuto en donde, aunque parezca increíble, Yéssica me enseñó que oculta especies prehistóricas como helechos, que son verdaderamente difíciles de ver en estas latitudes o la que llaman la joya del parque, el rododendro. 

   Además dependiendo de la época en que hagan la ruta podrán incluso probar algunos frutos del bosque, como bellotas o madroños...

   A medida que vamos subiendo poco a poco la vegetación va cambiando, se ven menos alcornoques y aparecen grandes pinos, algunos centenarios y todos mejor adaptados a la altura. En este punto si se desvían un poco del sendero llegarán a un mirador donde podrán hacer un alto para descansar con unas vistas increíbles, sin embargo el premio gordo está cada vez más cerca por lo que después de una pequeña pausa les recomiendo que hagan un último esfuerzo y sigan el sendero hasta la cumbre.

   Pronto los pinos desaparecen en la zona conocida como el Puerto de las Calabazas, a estas altura los fuertes vientos y el suelo, muy pobre en nutrientes, no permiten que crezcan grandes árboles, sino más bien pequeños matorrales y plantas que se las tienen que ingeniar para sobrevivir. De entre todas estas plantas destaca una que sólo existe en este lugar...

      Esta curiosa planta es la Drosophyllum Lusitanicum y es una planta carnívora. Como les contaba, el suelo de la montaña a estas alturas tiene muy pocos nutrientes y la planta se rodea de pequeñas gotas como si fuera rocío pero en realidad es una especie de sustancia pegajosa que atrae a los insectos por su olor y que los mantiene atrapados hasta que mueren de hambre o ahogamiento. En ese momento comienza su descomposición de la cual se nutre la planta. Por favor, sean cuidadosos ya que se trata de una planta endémica y en peligro de extinción.

   Pero la planta no es lo único peligroso de la montaña, yo por ejemplo tuve una mala experiencia con el desprendimiento de una roca...

   Al principio la intenté frenar, pero luego tuve que salir pitando...jejeje. En fin, fuera de bromas, desde este punto la cima esta ya "a la vuelta de la esquina", así que tras una pequeña, pero eso sí, exigente cuesta, llegamos por fin a la ansiada cumbre con sus impresionantes vistas.

   En días claros se puede ver incluso el estrecho de Gibraltar y la Bahía de Cádiz con su famoso puente, varios pueblos de la provincia como el propio Alcalá de los Gazules o por ejemplo la laguna de Barbate donde tiene su origen en la Garganta de Puerto Oscuro por la que pasamos antes...en definitiva las vistas son increíbles.

 

   Si se fijan bien en la foto verán un pequeñisimo charco verde en mitad del bosque...esa es la laguna del Picacho donde prácticamente comenzamos nuestra ruta.

   Además en la cima descubrimos un curioso animal que me da a mí que es quien pone el nombre a esta montaña...

   ...resulta que al final va a ser verdad eso de que los niños siempre dicen la verdad jejeje.

   Va siendo hora de despedirme, pero antes de hacerlo quiero agradecer a la gente que ha hecho posible esta experiencia, a los amigos de la Andalucia Travel Bloggers, a los propietarios de la Venta-Restaurante Los Corzos y Hotel la Palmosa que nos brindaron una calurosa bienvenida y nos hicieron sentir tan bien que no tuvimos que preocuparnos nada más que de disfrutar, y a Yéssica que me enseñó un montonazo de curiosidades del que Parque Los Alcornocales.

   Por cierto, como les prometí aquí tienen su correo; yessicacarrascoramos@hotmail.es, sin duda la mejor opción si quieren conocer de verdad el parque.

   Y con esto y un bizcocho me despido hasta la próxima,

    Muchas gracias.