Zuheros, el pueblo más bonito de Córdoba.

   En alguna que otra ocasión, como en el post de San Martín de Trevejo, os he hablado de la Asociación de Los Pueblos más Bonitos de España, una asociación que tiene como objetivo dar a conocer esos tesoros de nuestra geografía, con forma de poblaciones, que destacan por su historia, cultura, tradiciones, pero sobre todo por su belleza.

   En la provincia Córdoba, de momento solo hay un pueblo que ha entrado a formar parte del selecto grupo de elegidos, ya que solo superan la candidatura un 20% de los que se presentan, y ese pueblo no es otro que el protagonista de la entrada de hoy, Zuheros.

   Zuheros es un precioso pueblo blanco situado en la comarca de la Subbética Cordobesa, fundado por los soldados árabes Banu Himsi en el siglo IX, quienes decidieron levantar aquí un castillo construido sobre rocas al que llamaron Sujaira, origen del actual nombre del pueblo.

   ¿Qué por qué decidieron construir los árabes un castillo aquí?, creo que es fácil de responder si entramos en el mismo...

   ...baste decir que desde aquí arriba el control de los alrededores es absoluto a muchos kilómetros. Actualmente hay dos colores que llaman la atención desde aquí arriba, por un lado el verde de los inmensos campos de olivos.

   Estos campos han sido, y siguen siendo, el sustento de muchos zuhereños, al fin y al cabo, es de sobra conocido la fama mundial de los aceites de oliva virgen extra de la subbética cordobesa, ganadores de numerosos premios internacionales. De hecho es frecuente ver alguno de estos aceites en la primera posición del Evoo World Ranking (como en 2021). De camino a Zuheros, probablemente pasaran por varias Almazaras que desprenden su peculiar olor al oro líquido, sin duda es una buena idea pararse y comprar alguna botella.

   Por cierto, la vía que pueden ver en la foto no es una carretera, sino que es la Vía Verde de la Subbética, a su paso por Zuheros, un camino de 65,25 kms que sique el antiguo trazado del Tren del Aceite (¡como no!) y que proporciona un motivo más para visitar Zuheros.

   El otro color que destaca desde las alturas es el blanco de las casas encaladas del pueblo...

   ...desde aquí se puede apreciar las calles estrechas y sinuosa llena de rincones y placitas secretas que conforman el laberíntico típico de los barrios y poblaciones árabes. 

   El castillo has sufrido numerosas reformas desde el siglo IX, por ejemplo se transformó en una fortaleza medieval tras la conquista para los cristianos por parte de Fernando III en el 1.240, de esta época es el torreón. Posteriormente la fortaleza pasó por muchas manos hasta que en siglo XVI fue reformada la estructura del edificio para construir el palacio de estilo renacentista de los señores de Zuheros.

   En el siglo XVIII el castillo queda abandonado y se usan sus piedras para construir nuevas casas en los alrededores. La reconstrucción que vemos hoy en día data de 1.964.

   La entrada para ver el castillo la pueden comprar en el cercano Museo Arqueológico, o bien en el Museo de Costumbres y Artes Populares Juan Fernández Cruz, y la misma entrada (actualmente 3,50€) sirve para ver ambos museos.

   Deciros que el Museo Arqueológico se ve muy rápido ya que muy pequeñito, pero tiene unas muestras interesantes que abarca desde el paleolítico medio hasta la época musulmana.

   Curiosos esos dados romanos hechos en hueso, así como curioso son los restos expuesto de las excavaciones realizadas en la cercana Cueva de los Murciélagos, otro de los alicientes del pueblo, la cueva más grande de Córdoba hasta la fecha con más de 3.300 metros topografiados.

   En esta cueva se descubrieron pinturas rupestres neolíticas y calcolíticas únicas en el mundo, y además estas pinturas "adelantaron" el neolítico andaluz 1.000 años antes de lo que se creía. La cueva también es conocida porque en su interior se encontró el esqueleto del hasta ahora considerado el primer agricultor del sur de la península, quien vivió hace 7.245 años.

    Para visitar la cueva hay que reservar con antelación, lo pueden hacer aquí, y debido a la profundidad de la misma y los 700 escalones que hay que subir-bajar, el acceso no se recomiendas a personas con problemas físicos, de corazón o claustrofobia.

    Nosotros preferimos dejar su visita para otra ocasión, y decidimos perdernos sin rumbo fijo dando un buen paseo por las calles del pueblo. Algunas de ellas nos pusieron a prueba, como nos paso en la calle Pozo Abajo, la más inclinada del pueblo, que nos obligó a detenernos a descansar...digo a tomar fotos en sus bellos rincones...por suerte la calle Llana esta cerca, que siempre se agradece.

   Las calles de Zuheros, están muy limpias y cuidadas, y son muchos los vecinos que engalanan las blancas fachadas de sus casas con plantas y flores, contribuyendo así a aumentar todavía más la belleza de su pueblo.

   Una de las calles más bonitas es la Calle Fotógrafo José Jiménez Poyato, que más que una calle es un estrecho callejón lleno de plantas donde se pueden ver algunas fachadas ganadoras del concurso de Rejas, Balcones y Rincones de Zuheros que organiza todos los años el Ayuntamiento.

   Además esta calle, habitada por mudéjares en el año 1.300, cuenta con otro aliciente, y es que al final de la misma se encuentra uno de los miradores del pueblo, el mirado de las Escominillas, que tiene una preciosas vistas de la sierra.

   Ese camino que zigzaguea en la sierra es el inicio del Sendero del Cañón del Río Bailón, que es el río que pasa por Zuheros. Precisamente otro de los motivos para visitar este enclave son sus rutas de senderismo, siendo esta ruta una de las más populares. 

    Ahora os sigo hablando un poco más de esta ruta, pero antes sigamos nuestro el recorrido por el pueblo, ya que las Escominillas no es el único mirador, un poco más al norte encontramos el Mirador de la Villa, algo más amplio que el anterior, con varios accesos y con vistas espectaculares del cañón y la sierra.

   Aquí descubrimos que la montaña tiene escondida una "rostro" conocido como la Cara de los Tajos del Bailón, descubierta por el artista Francisco de Poyatos en el 2.018.

   Para encontrar la supuesta cara hay que mirar justo a esta zona y echar mucha imaginación al asunto...


   Aunque algo sí que llegamos a intuir, supongo que para poder verla bien tiene que ser con una luz y una vegetación apropiada, que no eran optimas durante nuestra visita.

    De cualquier forma, con cara o sin cara, las vistas son maravillosas, pero si tengo que elegir mi mirador favorito de esta parte de Zuheros, me quedo con la gran plaza del castillo, un fantástico mirador con vista suroeste que además tiene espacio mas que de sobra para que los niños puedan jugar, y con el añadido nada desdeñable de un pequeño Kiosko Bar para poder tomarse algo mientras disfrutamos de las vistas, ¿qué más se puede pedir?
 

   Nuestra visita coincidió con el carnaval, y pusieron algunos juegos e hinchables para los niños en esta plaza, además también nos encontramos con el peculiar melenchón de Zuheros, un baile típico del pueblo donde se forma un corro alternando chico y chicas y recorren las calles del pueblo bailando y cantando canciones tradicionales. Por lo visto, muchas parejas del pueblo se conocieron bailando el melenchón, aunque supongo que eso sería más bien cosa de otra época.

   Siguiendo nuestro recorrido por Zuheros, la zona norte del pueblo también cuenta con estupendos miradores, posiblemente el mejor es el que hay en la Plaza de la Paz, puesto que a las vistas de los alrededores, hay que sumar las vistas del castillo (justo enfrente), la fuente en mitad de la plaza, y la cervecería con terracita, sin duda el punto neurálgico de Zuheros.


   Después de la cervecita o refresquito obligado, seguimos paseando por la calle del mirador Fernández Guerra hasta llegar precisamente al mirador que da nombre a la calle y que también tiene vistas al norte. José Fernández Guerra fue un importante abogado y catedrático de la Universidad de Granada al servicio de los señores de Zuheros, pero el nombre de la calle también alude a su hijo Aureliano Fernández Guerra, un destacado miembro de la Real Academia de la Historia que visitó las propiedades de su padre en 1820 y dejó un relato del Zuheros de aquel entonces y del paisaje del entorno.

   Pues bien, en el mirador nos encontramos dos carteles, uno el que nos indica que estamos ante uno de los pueblos más bonito de España desde el 2.015, y el otro que nos indica el comienzo del Parque Periurbano del Zuheros.

   Y es que todo el pueblo está rodeado por un precioso paseo periurbano que, en su mayor parte está por debajo del nivel del pueblo. El paseo es muy agradable no solo por las vistas, sino porque está lleno de plantas y árboles mediterráneos, algunos ejemplares tiene un cartel indicando la especie, aunque lo que más abunda, ¡como no!, son los olivos.

   Pero si hay una cosa que destaca en el paseo es su puente colgante entre las rocas del castillo, sin duda uno de los sitios más divertido para los niños, pero para qué engañarnos, también para los mayores.

   Más adelante nos encontramos con otro puente de madera, aunque este último no es colgante, resulta también muy llamativo.

   Y justo debajo del castillo, hay un pequeño parque infantil, así que la aventura periurbana resulta muy entretenida para los más pequeños.
 
   El paseo finaliza, o empieza según el sentido, en una casa que destaca por su colorido jardín delantero.


   Esta casita está a la entrada del pueblo, justo donde se inicia la ruta que os comentaba antes, el Sendero del Cañón del Río Bailón. Esta ruta es una de las más bonitas de la Subbética, pero para realizarla es necesario pedir permiso al centro de visitantes Santa Rita ya que hay especies que hay que proteger dependiendo de la época.

   La ruta es lineal y tiene 12 kms, desde la Nava de Cabra hasta Zuheros, pero pasa por paisajes muy bellos como el poljé de Navas o el cañón del río Bailón. Nosotros, como vamos con niñas pequeñas, solo recorrimos una parte del cañón, una espectacular garganta modelada por el río entre las rocas.

   El sendero desde Zuheros comienza con una fuerte pendiente en zigzag, aunque a las niñas no les parecía importar el esfuerzo, al menos al principio.

   En seguida se llega a la parte más elevada,k desde donde hay una vista increíble del pueblo y su castillo entre los tajos de la montaña.

   El sendero, aunque siempre en ascenso, se hace ahora más llevadero y cruza el río por varios puntos.     Dependiendo de la época, es posible que en vez del río os encontréis solo con las piedras.

   Por sorprendente que parezca, en realidad no está seco, sino que en épocas calurosas, el río "se esconde" bajo las rocas carbonatadas, pero nunca desaparece del todo.

   Un poco más adelante llegamos a una zona con muchos abrigos y cuevas, la más conocida la Cueva del Fraile, llamada así por una roca que hay en su interior que parece un monje encapuchado.

   Aparte de buitres leonados, en esta zona también nos encontramos con chovas piquirrojas.

   Nuestra siguiente, y última parada fue la Fuente de Mora, una fuente de agua fría para uso rural y ganadero, ideal para hacer un alto en el camino. Cosa que hicimos en los alrededores.

   No hemos recorrido ni la mitad de los 12 kms pero optamos por volver a casa ya que las niñas ahora ya sí estaban cansadas, y para ser sincero, los mayores también queríamos relajarnos un rato en casa. Aunque solo vimos una pequeña parte de la ruta, merece la pena hacerla sin duda.

    Es hora de ir cerrando la entrada, la verdad es que Zuheros nos ha encantado, son muchos los rincones curiosos que tiene por descubrir, pasajes blancos...

   ...casas construidas aprovechando la orografía de la sierra...

   ...la botica...

   ...por cierto, ¿saben cuál es la diferencia entre una botica y una farmacia? que en la botica se fabricaban las medicinas que vendían. En realidad la botica es una de las curiosidades que pueden ver dentro del Museo de Costumbres y Artes Populares Juan Fernández Cruz. 

   Para terminar, no quiero cerrar la entrada sin hablaros de los quesos de Zuheros, una auténtica delicias. Nosotros compramos un queso de cabra con carbón activo que estaba buenísimo, pero ya el queso curado de oveja es otra liga. Probadlo, no os arrepentiréis, avisados estáis.

   En resumen, si os gusta la historia, las cuevas, los castillos, los pueblos blancos, el senderismo, el ciclismo, la escalada, la gastronomía, la naturaleza...venid a Zuheros, el pueblo más bonito de Córdoba.

   Hasta pronto

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