viernes, 10 de julio de 2015

El Toro curioso del Puerto de Santa María

   De vez en cuando me apetece hacer una entrada algo friki, pues en esta ocasión les traigo una historia, basada en hechos reales, de un "torito" muy curioso que soñaba con viajar...

   El protagonista de nuestro relato se llama.....no sé, pongamos que se llama por ejemplo Bertín, y es un precioso toro de lidia con un magnifico e imponente porte, aunque eso sí, quizás algo delgado....


    Pues bien, nuestro amigo Bertín vivía en una rotonda con su siete hermanos en el maravilloso pueblo del Puerto de Santa María (Cádiz) y, junto con su padre y sus tíos formaban una gran familia conocida en el pueblo, y fuera de el, como los Toros de un tal Osborne....no sé, quizás usted haya oído hablar de ellos, al fin y al cabo se trata de un grupo familiar que existe desde el año 1772 y se la considera una de las 100 empresas familiares activas más antiguas del mundo siendo la segunda más vieja de España sólo por detrás de Codorniu.

   Además de por su extensa familia, los "toritos" también están muy orgulloso de su trabajo, y no es para menos ya que su misión no es otra que dar la primera bienvenida, así como el último adiós, a los cientos de turistas que todos los años visitan el Puerto..una tarea sin duda de la mayor importancia....


   Así pues, todos los días, las 24 horas, los toros reciben a los turistas y vecinos en su rotonda siempre con su más elegante porte y ante la atenta mirada de su padre, quien siempre los observa desde una loma cercana bien acompañado por su amigo fiestero, un tal Tío Pepe...quién por cierto es muy famoso en la capital por no se qué "movida madrileña"...

   Pero siguiendo con nuestra historia, si bien el padre está muy orgulloso de sus "toritos", sin duda estos lo están aun más de su padre, y no tanto porque estemos hablando de un toro bravo de más de 4.000 kilos de peso y 14 metros de altura, como por el hecho de que se trate de todo un símbolo cultural de un país.

  Los "toritos" sabían que su padre y sus muchos tíos, pues son unos 90 en total, eran unos auténticos luchadores. Su padre les había contado cómo, en el año 88, tuvieron que borrar su apellido "Osborne" para no desaparecer, o cómo en el  94, a pesar de que ya se había ordenado la retirada de todos los toros para cumplir con el Reglamento General de Carreteras que eliminaba cualquier publicidad de las carreteras, consiguieron salvarse de la quema sólo por las protestas de esos extraños y contradictorios seres, llamados humanos, que indultaron a los toros y terminaron por declararlos ese mismo año como "patrimonio cultural y artístico de los pueblos de España"...sin duda son capaces de lo mejor y de lo peor....



   Por ello, su padre insistía mucho a sus "pequeños" sobre la importancia de dar una buena impresión a esos seres que son capaces de hundirlos o elevarlos, y estos a su vez correspondían afanándose día y noche para conseguirlo.

   Pero Bertín no era como el resto de sus hermanos, no me entiendan mal, él también disfrutaba mucho con su trabajo, sobre todo, lo que más le gustaba era ver las sorprendida caritas de los niños cuando lo miraban curiosos desde los coches, sin embargo, al vivir en una rotonda estos nunca se detenían pues todos iban con las prisas de la llegada o el cansancio de la partida y Bertín, a pesar de que siempre se esforzaba mucho más que el resto de sus hermanos para impresionar a los turistas, nunca conseguía que estos parasen y nunca podía jugar con los niños, que era lo que más deseaba en el mundo.

  Su padre, como lo veía triste le contaba muchas veces que le recordaba al loco de su tío Benny, que se fue a las América en busca de aventuras y que acabó en no se qué espectáculo dando brincos para ganarse la vida..



   Pero a Bertín no le importaba moverse o incluso saltar si con ello podía jugar con los niños, y seguía soñando con que llegara ese día mientras se esforzaba en su puesto.

   Y así pasaron los días, los años y los viajeros hasta que un buen día llegó hasta su rotonda un coche en el que iban dos turistas jubiladas de un lejano país. Como siempre, Bertín al verlas se irguió todo lo que pudo y adoptó su mejor pose, pues, aunque no llevaban niños en el coche, él era ante todo un profesional, sin embargo, también como siempre, las turistas no se detuvieron y siguieron su marcha, cosa que entristecía a pobre ternero.

   Pero mientras esto sucedía en el Puerto de Santa María, en la lejana ciudad de Copenhague (Dinamarca) se estaba realizando un proyecto para mejorar una zona de la ciudad, concretamente el barrio de Norrebro, un barrio de inmigrantes que acoge a personas de todo el mundo. Dicho proyecto consistía en un parque público diferente, capaz de inspirar a otros distritos y ciudades, el parque de Superkilen...

   Lo curioso de este parque es que pretende celebrar la diversidad y para ello el parque es una especie de exposición en el que aparecen representado más de 60 nacionalidades y 108 objetos y plantas traídos o copiados de todo el mundo. 

   Así pues, está dividido en tres zonas o áreas, la zona negra representa la parte central, es decir, como el salón de la casa o el foro romano, un lugar donde se pueden reunir los vecinos para hablar, comer, etc. En esta zona podemos ver por ejemplo el Pulpo-Tobogán de Japón que veis en en la foto de arriba.

   También está la zona roja, un especie de área recreativa donde poder divertirse y hacer ejercicio con zonas de boxeo de Tailandia, una estructura para escalar de la India o, si no quieres cansarte demasiado, también tiene una zona para sentarse de lo más rarita....

   La última zona es la verde y es una parte muy especial del parque porque fue una solicitud expresa de los vecinos que querían un área verde con sus árboles, colinas y césped donde poder, desde pasear al perro hasta hacer un pícnic.

  Lo bueno del asunto, volviendo ya a nuestro amigo el toro Bertín, es que en algunos casos fueron los propios vecinos quienes eligieron qué objeto o símbolo representaría a cada país y resultó que entre esos vecinos habían dos jubiladas, ya se imaginan ustedes de quienes estoy hablando, que recordaban con mucho cariño sus maravillosas vacaciones en España y lo mucho que le impresionó nuestro amigo Bertín, así que, sin dudarlo,  propusieron que este representara al país.

   La propuesta fue aceptada por el Ayuntamiento de Copenhague y, ni cortos ni perezosos, un equipo de la televisión danesa se presentó sin avisar en las oficinas de Osborne en el Puerto de Santa María con una carta del Ayuntamiento de la capital danesa solicitando un toro para el nuevo parque.

   Por supuesto el grupo familiar aceptó la solicitud y por supuesto el toro elegido para ese viaje, de más de 3.000 km, no fue otro que Bertín. Y aunque todos estaban muy triste su partida, también sabían que era un sueño hecho realidad para Bertín por lo que al final terminaron alegrándose por su suerte.

   Así que hoy en día nuestro amigo es muy feliz ya que no solamente vive en una verde colina que no tiene que compartir con nadie, sino que además, al ser un parque público, todos los días puede por fin jugar con niños...y no tan niños.....

   La moraleja de esta fábula podría ser que si uno desea con fuerza un objetivo y trabaja duro, al final siempre consigue lo que desea.....pero la autentica moraleja, niños y niñas, es que no le deis un ordenador a un friki....pues sólo escribirá frikadas ja,ja,ja.

  Bueno, como siempre os dejo la dirección del parque, por si andan por Copenhague y desean ver un trocito de España...
 

   Y de regalo os dejo un link para que encuentren el Toro de Osborne más cercano a su casa, por si sienten curiosidad......mapa del toro.

  Como siempre un placer, nos leemos en la próxima.

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