Eguisheim descubriendo una joya de la Alsacia en Navidad

   Si en el anterior post les sugería una vuelta circular por lo que en su día fue el recinto amurallado de Eguishem, en esta entrada les propongo continuar descubriendo este pueblecito de la Alsacia, cuya visita es muy recomendable en cualquier época del año, pero especialmente en navidad.


   Pues bien, si se fijan en el mapa que proporciona la oficina de Turismo de Eguisheim y que está expuesto en varios puntos del pueblo, verán que en el recorrido descrito en la anterior entrada me limitaba a una única calle, la Rue du Rempart (Calle de la Muralla), que bordea completamente la villa por el lugar donde antiguamente estaba la doble muralla defensiva.

   Básicamente hemos bordeado todo el pueblo desde el punto 1 al 5, y ahora lo que vamos a hacer es un recorrido interior para abarcar los puntos del 6 al 9 siguiendo la ruta marcada por el mapa...

      Así pues, si salimos de la Rue du Rempart hacia la Cours Unterlinden, en donde podrán encontrar unos servicios públicos, enseguida les llamara la atención una peculiar casa por ser extremadamente estrecha, la más estrecha del pueblo, y que tiene un techo casi de aguja...

   ...en realidad esta casa de curiosas formas, es un recinto de las bodegas Freudenreich Joseph et Fils, y es que como les indicaba en la anterior entrada, los vinos de la Alsacia gozan de una merecida fama mundial y Eguisheim cuenta con varias bodegas de renombre.

   La familia Freudenreich adquirió este antiguo patio de diezmo, que data del año 1.051 en el año 1.958, y desde entonces se ha convertido en todo un símbolo de su bodega y del pueblo.

   Si seguimos avanzando por la ruta, un poco más adelante nos topamos ya con la calle principal de Eguishem, la Grand Rue que atraviesa todo el pueblo en línea recta, y nos quedamos maravillados con algunas de las casas con entramados de madera más bonitas de la villa.

   La mayoría de estas maderas ya no tienen una función arquitectónica, sino más bien decorativas, pero lo cierto es que dotan al pueblo de un encanto especial.

   Además estas casas lindan con el auténtico corazón de Eguisheim, la Place du Chateau du Saint Leon

   Esta plaza, que como pueden observar se viste de gala para recibir la navidad (con pesebre permanente incluido), está enclavada en el centro del pueblo y en ella podemos observar algunos de los monumentos más representativos de Eguishem, como por ejemplo la Fuente de Sait Leon. 

   En el pueblo hay varias fuentes repartidas por sus calles, pero esta es muy especial por dos razones, por ser la mayor de toda la Alsacia, y sobre todo porque está coronada por el que es hasta la fecha el vecino más famoso del pueblo, me refiero a Bruno de Eguisheim, o más bien conocido como el papa San León IX (del 1.049 al 1.054). Son pocos los pueblos que pueden presumir de tener como vecino al máximo responsable de la iglesia católica y por ello no es de extrañar que tanto la plaza, como la fuente y la capilla próxima reciba el nombre de Saint León.

   Justo detrás de esta bella fuente nos encontramos con un recinto amurallado que contiene varios edificios en su interior a un nivel más elevado, se trata del Castillo de Eguisheim y la Capilla de Saint León que os mencionaba antes.

   Este es el punto cero del pueblo, aquí fue donde los romanos construyeron un primer edificio de madera protegido sobre un montículo de tierra. Más tarde, en el siglo VIII se construyeron en este lugar las primeras residencias carolingias atribuidas a un rico terrateniente llamado Egino, quien para muchos es el fundador del pueblo que habría inspirado el nombre de Eguisheim.

   Durante el 1.000 DC se erigió un pequeño castillo octogonal alrededor de un patio que estaba defendido por murallas y hasta con un antiguo foso (que desaparecería en el siglo XV). Sería en este primitivo castillo donde nació el Papa León IX y en su honor se construyó la capilla en el siglo XIX sobre los resto de la antigua fortaleza.

   La Capilla, de arenisca roja y estilo neorrománico, tiene en su fachada una estatua que, como ya habrán adivinado, se trata del propio papa León IX.

   El interior de la misma es realmente bello, pero destaca sobre todo el techo que está decorado con frescos y policromías sobre la vida del Papa ...

   Como curiosidad os diré que otro bello detalle de la capilla es su tejado decorado con figuras geométricas de colores. A ras de suelo es difícilmente visible, pero no se preocupen, si tiran de google maps lo podrán ver con claridad.

   Otra pequeña curiosidad me la encontré en el jardín de este recinto amurallado, se trata de un objeto de madera que me llamó la atención pero que no tenía ni idea de que se trataba, me refiero a esto...

   En un principio pensé que podría ser una obra de arte de algún artista local...(cosas peores he visto) pero lo cierto es que aunque realmente no me parecía que fuese eso, como no tenía ningún cartel informativo, así que saqué una foto y me olvidé del tema.

   El caso es que varios meses después, estaba viendo la tele y por casualidad mientras zapeaba acabé en el programa "Volando Voy" de Jesús Callejas que estaba dedicado a Las Hurdes. Como buen extremeño que soy, me interesó el programa, y mi sorpresa llegó cuando en un momento del mismo decidieron construir unas extrañas estructuras con troncos agujereados ...

   ...y aunque de diferente tamaño, rápidamente lo asocié a la "obra de arte" que había visto en Eguisheim, resultando que en realidad se trataba de un Hotel de Bichos. 

    Estas granjas de bichos pretenden proteger, sobre todo, a las abejas y avispas solitarias que tan beneficiosas son para nosotros pero que están tan amenazadas, así que se trata de una iniciativa realmente interesante. Si quieren saber más pinchen aquí.

    En fin, siguiendo con nuestra ruta por Eguisheim, y antes de abandonar la Place du Chateau du Saint Leon, nos fijamos en una placa dorada instalada en la muralla octogonal almohadillada del siglo XIII...

   Se trata del codiciado titulo de "Pueblo favorito de Francia" que Eguisheim logró en el año 2013. Este galardón, que este año va por su séptima edición, se otorga al pueblo más votado por los telespectadores franceses del programa de Tv "Le village préféré des Français", y hasta la fecha la Alsacia es la que más premios ha ganado con dos galardonados, Eguisheim (en 2013) y Kayserberg ( en 2017).

   Pero Eguisheim no va precisamente escasa de premios, por ejemplo en el 2006 ya ganó la Medalla de Oro otorgada por la organización internacional "Entente Florale" en Francia donde se valora los jardines, las decoraciones florales, parques, etc... Eguisheim cuenta ademas con distintivos prestigiosos del país vecino como el "Station Verte" que lo cataloga como destino natural, o el "Les plus beaux villages de France" que cataloga a Eguisheim como uno de los pueblos más bonitos del país.

   Parece que está claro que estamos ante una "niña bonita" de Francia, y si encima la visitan "maquillada" para la fiesta de la navidad ya se pueden imaginar. Y precisamente si bordeamos completamente la muralla del Castillo hasta la Rue de l´Or, nos encontramos con un Mercadillo Navideño

   Para ser justo no se trata del mercadillo más impresionante de la región ni de lejos, es muy pequeñito y tienen pocos puestos. Además son casi todo de artesanía y nosotros, que llevábamos a esas alturas un palizón en lo alto, lo que buscábamos era un puesto para comer, por suerte, encontramos el único del mercadillo que ofrecía platos calientes (sopas, legumbres...) y sentados en un banco de la plaza dimos buena cuenta de las viandas acompañados por la música ambiental navideña y la estatua de Juana de Arcos que se apoya en un memorial a las victimas del pueblo durante las dos grandes Guerras Mundiales.

   Después de reponer fuerzas, ya sí que nos interesamos más por los puestos artesanales cargados de adornos navideños, velas, artesanías de madera, telas, etc....algunos de los cuales llamaban bastante la atención...

...así que después de un buen rato curioseando, retomamos nuestra marchas por el pueblo camino ya del punto 8, la Iglesia de San Pedro y San Pablo del siglo XIII y de estilo gótico. Bueno, en realidad del siglo XIII es sólo el campanario ya que la iglesia fue destruida en el año 1.807.

   De todas formas, como ya eran más de las cinco de la tarde, la iglesia estaba cerrada y sólo pudimos contemplarla por fuera, lo cual fue un fastidio ya que esta iglesia esconde un pequeño tesoro, la Virgen de Eguisheim, una virgen policromada del siglo XIV que cuenta con la particularidad de que se abre.

   Un poco decepcionado por no poder ver a la Virgen, continuamos el recorrido hasta el siguiente punto, que es también el final que nos marca el mapa, para descubrir otro antiguo patio de diezmo como el de la familia Freudenreich que os mencionaba al principio del post.

   Se trataba de un lugar para hacer negocios que por supuesto solía pertenecer  a la nobleza o al poderoso clero, donde se vendía, se pagaban impuesto (el diezmo), se hacían trueques, se tomaban pesos y medidas, etc...todo ello protegido dentro de las murallas de la ciudad. Se llegaron a contabilizar hasta 20 de estos patios por toda la villa, dando a entender la importancia que llegó a alcanzar Eguisheim.

   Hoy hace falta mucha imaginación para vislumbrar lo que en su día fue este patio, desde luego la tranquilidad que se respira debe dictar mucho del bullicio de siglos pasados.

   Después de varias fotos, decidimos que iba siendo hora de regresar, así que pusimos rumbo a la Grand Rue y nos dimos de bruces con otro mercadillo navideño.

     Este era incluso más pequeño que el anterior contando con apenas unos siete u ochos puestos también enfocado a productos tradicionales. Junto a los puestos cabe destacar esta fuente octogonal que es la más vieja del pueblo ya que data del 1557 y está clasificada como Monumento Histórico desde el año 1.934.

   Finalmente y con mucha pena llegó la hora de regresar, así que tomamos de nuevo la Grand Rue rumbo a nuestro parking situado a las afueras. De camino nos encontramos con otra de las fuentes del pueblo tan vitales en otro tiempo para el ganado y los vecinos...

   Ya desde el parking echamos un último vistazo para vislumbrar a lo lejos sobre una cima de 591 metros a Weckmund, a Wahlenbourg y a Dasbourg que eran tres castillos de arenisca roja que pertenecieron a los condes de Eguisheim.
 

   Una simpática leyenda cuenta que estas torres servían de reloj de sol para los trabajadores de los campos y viñedos que rodean la villa. Por lo visto a las once en punto las sombras cubrían por completo la torre de Dasbourg (que era el castillo mas nuevo e imponente), a las doce la sombras alcanzaba al castillo de Wahlenbourgb (el más antiguo ya que data del 1.006), a la una era el turno del castillo de Weckmund y finalmente a las tres los tres castillos proyectaban sus sombra por la ladera de la montañas. De esta forma los jornaleros podían saber qué hora era...y sin smartphone.

   Cierto o no, con esta simpática historia me despido hasta la próxima entrada, espero que esta les haya gustado.

Au Revoir¡¡¡
    

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